“10/10, el trato es inmejorable, desde que entras te sientes como en casa. La calidad de los profesionales es increíble. Muy recomendado.”
Psicólogo para la ansiedad en Valladolid
Aprende a manejar tu ansiedad, no solo a ocultarla con medicación. Terapia con más de 30 años de experiencia clínica, presencial en Valladolid y Laguna de Duero, o por videollamada.
¿Cómo saber si necesito ayuda?
La ansiedad puede manifestarse de muchas formas, Estas señales pueden indicar que es buen momento para pedir ayuda profesional.
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Preocupación constante
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Dificultad para dormir
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Taquicardias o dolor en el pecho
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Sensación de agobio o falta de aire
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Irritación y tensión muscular
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Evitas situaciones o personas
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Pensamientos negativos repetitivos
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Interfiere en tu trabajo o relaciones
La ansiedad tiene solución
MSG Psicología
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es la respuesta natural que tiene el individuo cuando se siente en una situación amenazante. No es necesario que esa amenaza sea real, basta con que sea percibida así por el paciente.

Síntomas de la ansiedad
¿Qué síntomas observas con más frecuencia?
Se da como cualquier otro comportamiento a 3 niveles: cognitivo (pensamientos negativos), emocional (miedo, tensión, frustración) y psicofisiológico (alteraciones gastrointestinales, tensión muscular, alteraciones del sueño, del apetito, etc.…)
Nivel cognitivo
Nivel emocional
Nivel psicofisiológico
Alteraciones gastrointestinales, tensión muscular y alteraciones del sueño, apetito y deseo sexual.
La ansiedad, explicada por una psicóloga con +30 años en consulta

¿Cómo afecta al trabajo, la familia o las relaciones?
Cuando la ansiedad es la firma habitual de “resolver” las situaciones problemáticas y se cronifica, las consecuencias personales son importantes. Hay un deterioro y malestar físico, emocional y cognitivo; y el trabajo, la familia y las relaciones se ven afectadas. La concentración y el nivel de atención se ven afectados y ello redunda en el desempeño en el trabajo, de la misma manera estar inmerso en pensamientos obsesivos hace a la persona estar aislada en sí misma y en su propia preocupación y le lleva a alejarse de familia y amigos.
¿Qué situaciones suelen desencadenarla?
Cualquier situación es susceptible de desencadenar una respuesta de ansiedad ya que la situación no es ansiógena por sí misma, sino que lo es la percepción que se tiene de ella. Hay personas a las que le genera ansiedad ir a una reunión social, viajar o conocer a alguien nuevo; otros sienten ansiedad por subir a un avión o hablar en público. Las situaciones son variadas y variopintas. En mi despacho he visto problemas de ansiedad con todo tipo de situaciones y por extrañas que puedan parecer todas ellas tiene algo en común: el malestar que producen en quien las sufre.
Montserrat Sanz García
Cómo trabajamos la ansiedad en consulta
El primer paso: perder el miedo a la ansiedad
Uno de los primeros puntos a trabajar es conseguir una reestructuración cognitiva sobre lo que es la ansiedad y lo que significa. Que el paciente deje de sentir miedo por tener ansiedad y entienda que es un proceso de aprendizaje que puede revertirse es importante, ya que la mayoría de las personas acuden con la percepción de que tienen un grave problema de imposible o, al menos, difícil solución. La mayoría de ellos han pasado por el médico de cabecera y/o por el psiquiatra quienes han prescrito medicación (ansiolíticos) que no llega a dar resultados, porque la medicación puede ayudar en casos de ansiedad muy intensa a regular los síntomas, pero no enseña a manejar las situaciones de forma adecuada.
¿Qué cambios suelen notar los pacientes?
Cambia su concepto del problema y se hacen conscientes de que la solución está en sus manos. Perder el miedo a la ansiedad es dar un primer paso para manejarla adecuadamente. Después aprenden a manejar la sintomatología que la acompaña (física, cognitiva y emocional).
Preguntas frecuentes sobre la ansiedad
La ansiedad no desaparece nunca, ni debe hacerlo ya que, como hemos dicho, es una respuesta innata en el ser humano que nos alerta ante una amenaza para reaccionar adecuadamente.
Lo que sí debe desaparecer es que esa respuesta se dé ante situaciones que no sean objetivamente peligrosas, porque activan a la persona de forma poco adaptativa causando un gran malestar. En este sentido, hay personas que de forma intuitiva consiguen “manejar” esas situaciones para que no les supongan problema; pero no es lo más frecuente. En general, suele ser necesario recurrir a la ayuda de un profesional que ayude a encontrar otra forma más adecuada de reaccionar y de evaluar las situaciones; y esto debe hacerse personalizando la intervención en función de donde se identifique el problema.
No es normal, pero desafortunadamente hay personas que te cuentan que esa es su situación habitual. Y tienen ansiedad por ir a trabajar, cuando un compañero le hace notar que hay algo mal, cuando su madre reclama más atención o cuando su pareja no pasa tiempo con él/ella; es decir, ante cualquier cosa.
Vivir de esta manera supone un desgaste energético agotador y que da a la persona la sensación (real) de no ser capaz de disfrutar de nada y con nada. Ese es el momento en que se suele acudir a solicitar ayuda profesional.
Las crisis de ansiedad (o de pánico) se disparan cuando se siente (es decir, se percibe así) que la situación no se puede afrontar ni manejar y que las consecuencias de esa incapacidad pueden ser graves. Nótese que decimos “se siente”, lo cual no significa que sea real.
La duración de una crisis de ansiedad es breve, aunque la persona lo vive como si durara mucho tiempo ya que la sintomatología física es muy “escandalosa”. De hecho, aunque no se hiciera nada en absoluto la crisis de ansiedad pasa sola: una vez que se llega al pico máximo de intensidad se va rebajando de forma espontánea. Nadie se muere por un ataque de ansiedad. Pero los síntomas físicos que desencadena son intensos y suelen asustar a quien los sufre confundiéndolos con problemas cardiacos de gravedad, por ej. Por eso, ser capaces de rebajar la intensidad de esos síntomas físicos hará que el pico de la crisis no llegue tan lejos y se frene sin tener que sufrir ese intenso malestar.
Cualquier actuación que corte la respuesta del sistema simpático es eficaz: respirar diafragmáticamente, mojarse la cara y las muñecas, beber agua, respirar dentro de una pequeña bolsa, visualizar situaciones relajantes… suelen ser eficaces, y especialmente mantener la tranquilidad por parte de las personas que son testigos transmitiendo calma.
Los síntomas de la ansiedad son muy “floridos” y pueden ir desde hormigueos en manos y pies, dolor precordial (en el pecho), sensación de ahogo o dificultades para respirar, taquicardias, mareos, problemas digestivos (vómitos, diarreas…), dolores musculares, de cabeza, etc.
Si estos síntomas se mantienen en el tiempo repitiéndose con frecuencia pueden llegar a cronificarse en problemas como el colon irritable o gastritis, por ej.
Sí. Los síntomas son similares. Por eso siempre hay que descartar que pueda tratarse de un problema orgánico. Pero si nos ha ocurrido en más ocasiones y ya se ha descartado un problema físico, hay que ser consciente de lo que es, intentar no entrar en pánico y calmarnos.
Sí. De hecho, es uno de los problemas que más frecuentemente acompañan a la ansiedad. Aparecen pensamientos recurrentes, rumiativos, sin conseguir una “solución”; eso lleva a inquietud, preocupación y, en consecuencia, a no poder dormir e incluso a que, si se consigue conciliar el sueño, este sea de baja calidad, con interrupciones, pesadillas, etc.; lo que hace que la persona se sienta agotada.
Nada. Es normal que en algunas situaciones nos sintamos sobrepasados por muchas herramientas de manejo que tengamos, pero sabemos qué hacer, por lo que la ansiedad será “reconducida” sin muchas más dificultades.
La ansiedad es una respuesta de miedo y preocupación ante determinada situación. Es la consecuencia de los “y si…”: “y si mi pareja me abandona, y si tengo un accidente con el coche, y si mi jefe se molesta por esto y me despide…”. Son posibilidades, pero no realidades y en la mayoría de los casos no llegan a materializarse nunca. En el estrés, sin embargo, las situaciones son reales y suponen un reto externo claro. Cuando este reto se interpreta como superior a las capacidades que tenemos para afrontarlo, surge el estrés.
A veces cuesta diferenciarlos porque cuando se tiene un estrés alto durante tiempo suele acompañarse en mayor o menor intensidad de ansiedad. Pero cualquier profesional ayudará a identificarlo.
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Opiniones verificadas de personas que ya han confiado su bienestar emocional a MSG Psicología.
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