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Terapia de Pareja: ejercicios para cambiar la percepción de la relación

Terapia de Pareja: ejercicios para cambiar la percepción de la relación

Tras realizar una correcta evaluación de la situación en que se encuentra la pareja con problemas, debemos planificar una estrategia de intervención sobre aquellos aspectos que están identificados como fuente de conflictos y sobre aquellos otros aspectos que ayudan a que estos aparezcan (por ej. falta de ocio propio).

En ésta fase de la terapia que podemos denominar “fase de experimentación”, se trata de realizar una serie de tareas, unas en común, otras cada uno por su lado, que ayuden a la pareja a comprobar por sí misma las hipótesis que se han planteado en la fase  conceptual y con la fase de evaluación. Es decir, que les permitan adquirir la conciencia de reciprocidad y la importancia de los intercambios agradables como forma de mejorar la relación.

Ya hemos dicho que, en general, cuando una pareja tiene problemas, suelen tener una percepción negativa del otro y de la relación. La atención se centra más en los aspectos negativos y/o que no les gustanpercepción negativa, y aunque existan cosas positivas (que existen) se tiende a minimizarlas no dándolas importancia o dándolas por “sentadas”. Es por esto, que gran parte de los ejercicios que se realizan durante la terapia van encaminados a favorecer el que se centre la atención en las conductas positivas y agradables del otro y/o de la relación, de forma que se hagan conscientes de la existencia de las mismas y además, del poder que el comportamiento de uno puede tener sobre el otro.

Con éste objetivo, utilizamos los siguientes ejercicios o tareas:

“Pille a su pareja haciendo algo agradable”. Este ejercicio desarrollado por A.J.Turner, básicamente consiste en que cada uno de los miembros de la pareja lleve un registro diario de las conductas agradables que encuentre en el otro.

Además, cuando perciban ésta conducta agradable, deben dar señales de haberla reconocido, deberán reforzarla (de forma verbal, sonrisas, caricias, etc.…) y hacerle saber al otro que esa conducta le ha resultado agradable. Es recomendable que en un momento tranquilo del día, pongan en común sus percepciones. De ésta manera se puede hacer notar al otro algo que se ha hecho y de lo que no se ha dado cuenta 20882_800x600_crop_5398e30853f4c( por ej. “ésta mañana dejé preparado el desayuno del niño para que ganaras tiempo y parece que no lo has notado…”), y este a su vez, puede sugerir comportamientos más “evidentes” y gratificantes para él (ej.“te lo agradezco pero me vendría mejor que te ofrecieras a llevarlo tú a la guardería para que pudiera llegar con más tiempo al trabajo”).

Otra de las tareas utilizadas es el ejercicio llamado “Dia del Amor”. En éste ejercicio se pide a uno de los miembros de la pareja que, independientemente del comportamiento del otro, aumente el nº de conductas positivas hacia él; es decir, deberá hacer, decir o facilitar situaciones que resulten del agrado de su pareja, sin que el otro sea advertido del día que ha sido elegido ni de lo que se va a hacer ( por ej. si sabe que a su pareja le gusta que se muestre romántico preparar esa noche una cena para los dos e intentar que puedan estar solos acostando pronto al niño puede resultar un agradable y sorpresivo plan)regalosparaaniversario-regalos-para-el-2do-segundo-aniversario-novios-regalo-casero-cena. El objetivo es que comprueben de forma experimental que la conducta de uno influye en la del otro: “cuando yo cambio mi forma de comportarme, cambia la forma en que se comporta mi pareja…luego yo puedo controlar la situación de alguna manera”.

Con el «Ejercicio de reciprocidad», se “ayuda” a las parejas a centrar su atención en las conductas positivas del otro, y a que se faciliten información mutua de las conductas agradables para cada uno de ellos. Básicamente consiste en elaborar dos listados uno con 10 conductas placenteras que uno le está dando al otro, y otra con 10 conductas placenteras que está recibiendo del otro. Con esto no solo se demandan conductas sino que se refuerzan aquellas que se reciben desde el momento en que se reconocen explícitamente. (por ej. si se dice de la pareja “me ha sorprendido varios días con una flor”, se le está diciendo “me he dado cuenta y me gusta”, lo cual reforzará este tipo de comportamientos)

Todas éstas tareas, se realizan con la planificación y supervisión del psicólogo y aunque las hacen en casa, son comentadas, revisadas y trabajadas en la consulta. En realidad, cumplen su propósito (ya descrito), pero además sirven de excusa para trabajar en consulta aquellos objetivos conductuales que hayamos detectado en un principio y/o a lo largo del proceso terapéutico como inadecuados o deficientes.

Los problemas de comunicación y de resolución de problemas, la planificación del tiempo libre, la incapacidad de “controlar” conductas indeseadas del otro y una emotividad negativa sobre el otro y la relación, suelen ser los problemas que con más frecuencia se observan en las parejas que consultan. A lo largo de las sesiones que se tienen con la pareja todos estos aspectos son trabajados (si es necesario) de forma exhaustiva, por lo que iremos desgranándolos a lo largo de los siguientes artículos.

Autor: Montserrat Sanz García

Bibliografía: Terapia de parejas. M.Costa y C. Serrat

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