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Terapia de pareja : conceptos básicos

Terapia de pareja : conceptos básicos

Como ya vimos en un artículo anterior el proceso terapéutico cuando se trata de abordar problemas en la relación de pareja, comienza por lo que llamaríamos una fase conceptual. En ella, se explican los conceptos fundamentales sobre los que se asienta la terapia y el modelo teórico que la sustenta y que marcará los distintos pasos a seguir.

Si anteriormente describíamos el «amor» como el intercambio complejo de conductas gratificantes en sus dimensiones motora, cognitiva y emocional; es lógico concluir que la situación de conflicto en la pareja se conciba como un proceso de intercambios de conducta inadecuados que se dan entre los dos componentes de la misma. Esta conceptualización lejos de ser algo simplista y/o determinista, pretende todo lo contrario, esto es, dotar de poder a los miembros de la pareja para intervenir en la relación de una forma efectiva que la mejore. Se hace hincapié en que la relación es algo vivo, evolutivo y modificable a través  de los cambios que cada uno de los componentes de la pareja introduzca voluntariamente en sus comportamientos. Es por ello que es tan importante que ambos se impliquen activamente en las tareas y esfuerzos que la terapia va a conllevar y que adquieran una concepción operativa del amor y de sus intercambios afectivos. Solo cuando estamos convencidos de que podemos cambiar las cosas, lo hacemos; de lo contrario… ¿para que molestarnos?.

Es tarea del Psicólogo  implicar a los dos miembros de la pareja en el proceso terapéutico haciéndoles ver cuales son los mecanismos que explican la aparición, mantenimiento y/o extinción en su caso de los comportamientos ; cómo en base a ello, ambos son corresponsables de la conducta del otro y la importancia que tiene su participación activa en la terapia. Además es importante que entiendan bien los mecanismos de aprendizaje para que se sientan motivados a trabajar en ellos y les sirvan como herramientas para poder solucionar los conflictos presentes y los que pudieran surgir en un futuro.

Algunos de los conceptos que se integran en ésta fase explicativa son:

  • Principio del refuerzo positivo: Para conseguir que la frecuencia de una conducta se incremente o intensifique hay que responder de forma gratificante al que emite dicha conducta. (Por ej. si nos gustapareja-intercambio-positivo que nuestra pareja nos sorprenda, deberíamos «premiárselo» – con gestos cariñosos o comentarios positivos – cada vez que lo haga)
  • Principio de aproximaciones sucesivas: Se refuerza cada “pequeño paso” hacia la conducta deseada ( quizá a nuestra pareja le cueste mostrarse cariñosa en público, pero debemos reforzar los pequeños gestos que se acerquen al comportamiento final que deseamos – por ej. que nos dé la mano -)
  • Principio de modelado: Aprendemos comportamientos que vemos exhibir a otros, aprendemos de modelos. ( Ver como se comportan otras parejas nos puede servir para “copiar” comportamientos que nos gustaría estuvieran presentes en nuestra relación)
  • Principio de extinción: Una conducta que no se refuerza, acaba por extinguirse. (Po ej. si nuestra pareja está disgustada, chillando y perdiendo el control, contestarle sería una forma de reforzar ese comportamiento ya que le damos atención. Si éste refuerzo desaparece – por ej. no le contestamos mientras esté descontrolado – la conducta tenderá a hacerlo también)
  • Principio de incompatibilidad: Hay comportamientos que son incompatibles con otros. Por ej. besar y/o abrazar al otro es incompatible con discutir.
  • Principio del castigo: Cuando una conducta tiene como respuesta un refuerzo aversivo, hablamos de castigo. relaciones-de-pareja(si uno de ellos se retrasa del trabajo y como consecuencia el otro muestra enfado o no le habla, decimos que se da un refuerzo negativo o castigo)
  • Principio de Feedback: Facilitar información sobre como el otro ejecuta determinadas conductas supone un medio básico para cambiar, fortalecer o extinguir comportamientos. (Si pedimos al otro por ej. que cambie su forma de comportarse en el terreno sexual, darle información sobre si cumple con lo que deseamos o no, es una forma de ayudar al cambio)
  • Principio de generalización: Cuando un comportamiento nuevo da resultado, se autorefuerza  y tiende a generalizarse. (Si mostrarnos más comunicativos con el otro hace que los dos estemos más contentos y cariñosos, eso por sí mismo supone un refuerzo del esfuerzo de cambio que estamos haciendo)
  • Principio de persistencia: por lo mismo de antes un comportamiento que funciona tiende a mantenerse a lo largo del tiempo.

Con el conocimiento de estos principios básicos los miembros de la pareja empiezan a tener la sensación de que pueden utilizarlos como herramientas para cambiar aquello que no les gusta, y efectivamente es así. Aunque para ello deben tener muy en cuenta:

  1. La conducta de uno es interdependiente de la del otro. Por esta razón, uno es responsable del comportamiento del otro. De ésta forma cambiamos el “mi pareja no cambia”, por “que puedo hacer yo para que mi pareja cambie”.
  2. De lo anterior se deduce que ambos componentes de la pareja son terapeutas o enseñantes del otro. El Psicólogo por tanto, no está para resolverles los problemas sino para enseñarles una serie de habilidades y conocimientos que les permitan solucionar los conflictos por sí mismos.
  3. Aunque estas habilidades se ponen en marcha en la consulta, es en el marco de la vida diaria y fuera del marco de intervención del psicólogo, donde deben ponerse en práctica y de forma continuada para que lleguen a convertirse en comportamientos habituales de la vida de la pareja.
  4. Dado que ambos solicitan cambios y a su vez deben realizarlos, deben observar de forma activa el comportamiento propio y el del otro y delimitar claramente sus propios objetivos de cambio y de negociación.

Evidentemente cuando estos requisitos iniciales se plantean a la pareja, la primera reacción es la de encontrarse superados ante lo que ven como una tarea ingente. Pero la realidad es que tal calificativo no es adecuado para lo que deben realizar siempre que exista la motivación adecuada. La fase de experimentación (donde se pone en práctica cada herramienta trabajando sobre aspectos muy concretos de la relación) se encuentra muy planificada y permite abordar las distintas tareas de forma estructurada y por tanto accesible. Pero esto lo veremos en el siguiente artículo.

 Autor: Montserrat Sanz García

Bibliografia: Terapia de Parejas. Miguel Costa y Carmen Serrat

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