EL silencio de los corderos

No, no vamos a hablar de la película protagonizada por Anthony Hopkings, sino del fenómeno que explica porque una minoría puede aplastar con aparente facilidad, a una mayoría silenciosa.

Posiblemente por eso, porque es silenciosa. Y cómo profesional del comportamiento humano la capacidad de los opresores para conseguir que los oprimidos se mantengan en silencio supone un reto de conocimiento.

La Psicología ha estudiado éste proceso que ya se conocía de forma experimental pero que ha servido para dar explicación a momentos históricos como el holocausto judío, la represión comunista en Rusia o cualquier lugar y momento en que se recluye, se anula y se tortura a un ser humano (incluida la violencia de genero).

Se conoce como Indefensión aprendida y ocurre cuando el individuo se encuentra sometido a refuerzos negativos (castigos del tipo que sean) de forma arbitraria y sin que tenga ninguna forma de controlarlos con su comportamiento. Es decir, que si enseñamos a alguien que recibirá un castigo haga lo que haga, finalmente asumirá con resignación el encontrarse al albur de quien se lo infringe. Y es más. Ésta resignación no se limitará a la situación en cuestión, sino que se generalizará (como ocurre con cualquier comportamiento humano) como forma de responder en cualquier otra. Cuando esto ocurre, el sujeto ha aprendido que está “indefenso” y por lo tanto su respuesta será de pasividad. Llegados a éste punto se convierten en una masa manejable, en corderos silenciosos que esperan su sacrificio.

Cuando vemos películas que plasman esos hechos históricos siempre pensamos que hay que actuar de otra manera, rebelarse, luchar…sobre todo cuando ya está todo perdido. Pero es que además, los opresores juegan con otro factor y es el de la esperanza. Esperanza de que finalmente los castigos paren, la situación cambie y se vuelva favorable. “Quizá si aguanto un poco más, las cosas cambiarán, alguien me liberará y dejarán de pegarme, de asustarme, de cosificarme”…

Seguro que todos estamos pensando en personas concretas, en situaciones concretas. Individuales y/o sociales.

El comportamiento de las mujeres maltratadas se explica desde éste fenómeno. Las víctimas de bullying o de moobing, los torturados en campos de concentración, prisiones, etc. actúan también en base a la indefensión aprendida.

Todos conocemos el cuento del elefante de Bucay. Atada su pata a una pequeña cuerda sujeta a un clavo del suelo podría fácilmente con su fuerza liberarse y escapar, sin embargo sigue allí atado y restringida su movilidad a ese pequeño clavo que a simple vista parece insuficiente para retenerlo. Porque lo que lo retiene es su cerebro que ha aprendido, desde su más tierna infancia, que estar atado es la única alternativa que tiene y que resignarse a ello es lo mejor.

Para entender mejor el fenómeno del que venimos hablando, acompaño éste texto con un video donde se explica de forma muy gráfica y sencilla como se produce la indefensión aprendida y cómo se puede aplicar de forma concreta en nuestro día a día.

Autor: Montserrat Sanz García