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Qué es ser Psicólogo

Qué es ser Psicólogo

 |  MSG Psicología

Hoy, en este nuevo artículo de MSG psicólogos, vamos a explicar un poco qué es ser psicólogo. Todos los que siguen nuestra página web, saben que uno de nuestros objetivos es responder a aquellas preguntas que la Psicología y todo lo que la rodea suscita en aquellos curiosos y/o interesados en el tema. Porque como ya hemos comentado a pesar de que hoy en día la Psicología es una ciencia conocida, aun quedan muchas creencias sobre ésta profesión que nada tienen que ver con la realidad. Una de ellas es aquella que supone que por el hecho de ser psicólogos, las personas que tenemos tal profesión no tenemos problemas ni sufrimientos psicológicos de ningún tipo.

Aún recuerdo días después de fallecer mi madre como muchos de los que se acercaban  a mostrarme sus condolencias lo acompañaban con el comentario de “bueno, menos mal que tu como eres psicóloga…”, a lo que solía responder… “¿qué?”… o no respondía nada. Porque todavía me parece increíble que haya quien piense que por el hecho de conocer los procesos psicológicos y la mente humana, no se sufra, se tengan emociones y/o dolor ante situaciones difíciles. ¿Alguien supone que un médico por el hecho de serlo no va a enfermar nunca?…pues es lo mismo.

Navegando en internet, encontré de forma casual un texto de una joven psicóloga que lo había encontrado a su vez en un Blog cuyo nombre no determinaba, y que me pareció muy descriptivo de lo que es Ser Psicólogo para un Psicólogo y puede ayudar a entender a los que no lo son en qué consiste ésta profesión y lo que significa para los que nos dedicamos a ella:

¿Qué es ser un psicólogo? “
Un psicólogo es alguien tan perdido como tú en la vida. Sólo que tiene una linterna y un mapa, además de valentía para acompañarte. harry-con-el-mapaUn psicólogo tiene que soportar que la gente hable de Psicología, sin tener la menor idea al respecto. Es de las profesiones más mitificadas del mundo, casi nadie ha leído el “Código de Ética del Psicólogo” pero casi todo el mundo habla de lo que debería ser o no hacer un psicólogo.
Un psicólogo es una persona normal, fuma, bebe, baila, ama, tiene sexo, igual que todos. Como en todas las profesiones, hay apáticos, drogadictos, arrogantes, corruptos, faltos de ética, entre otras actitudes nefastas, pero también hay psicólogos excepcionales, inquietos por naturaleza, con personalidades exquisitas. Tal cual, como ser humano, nada le es ajeno y en lo humano, la perfección no existe.


Sobre el psicólogo pesa el miedo de la sociedad. Todo el mundo sabe que el psicólogo ve lo que nadie ve, eso da temor. Un psicólogo generalmente dice lo que no deseas escuchar. Esa es una labor titánica y siempre mal retribuida emocionalmente. Dentro de esta sociedad el psicólogo es siempre un último recurso, antes se consulta: el chamán, el sacerdote, el médico, el pastor, el brujo… Cuando en realidad debería ser el primero. Un psicólogo no sabe la verdad de la vida, no tiene fórmulas exactas no es químico, tampoco es adivino, menos telépata. El psicólogo es científico. Aunque no siempre tiene razón, pero siempre busca la verdad y la razón. Es un explorador, un investigador por convicción.
La diferencia entre una persona que estudia Psicología y la que no, radica en su relación con su sombra, un psicólogo juega con su sombra. Un psicólogo es su propio instrumento de trabajo. Un psicólogo nunca lo sabrá todo, pero puedes jurar que nunca dejara de buscar saberlo todo.”

Y ese instinto innato de observación y de búsqueda, muchas veces nos lleva a ver lo que va mal en los demás, en los que nos rodean, sin que ellos lo quieran, y por eso mismo  no podemos hacer nada por remediarlo. Probablemente como se dice en el texto, recurran al médico, al sacerdote, al confidente y cuando llegan al psicólogo ya es demasiado tarde. Y lo más duro es darte cuenta de que día a día empeoran y que podrían dar un giro a su vida si quisieran reaccionar. Pero esa es la “cruz” del psicólogo: ver donde está el camino pero no poder recorrerlo si el otro no lo desea.CAPITULO-09-06-940x380

Y cuando de lo que se trata es de ver el propio camino resulta tremendamente complicado. Porque posee las herramientas que quizá otros no tienen (siguiendo el símil, la linterna), pero cuando se trata de enfocar los obstáculos, las curvas, las hondonadas del propio camino, esa linterna es más difícil de manejar. (Veamos en clave metafórica lo que estamos contando en el siguiente vídeo: El Trabajo de los Psicólogos. Una metáfora)

Por eso un psicólogo puede ser igual de infeliz que cualquier otra persona. No somos dioses, ni la solución definitiva a los problemas. Sólo somos personas con un poco más de idea de qué les pasa al resto que ellos. Podemos ayudar, pero como personas, también tenemos nuestras limitaciones, igual que el resto, y también cargamos nuestras cruces, como vosotros. No lo olvidemos.

Autor: Montserrat Sanz García

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