Los problemas de pareja contribuyen, de forma relevante, en el grado de insatisfacción e infelicidad de la persona. No ha de resultar extraño pensar que existe una estrecha relación entre las desavenencias conyugales y los trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, sexuales etc.

Las relaciones humanas y, por tanto la relación de pareja, han de ir evolucionando en armonía con los cambios naturales de uno mismo y de la sociedad. Cambios que hacen referencia a las propias expectativas, los cambios vitales de cada uno, los estilos educativos, la satisfacción sexual, la gestión económica, relaciones sociales, el ocio, los roles de cada miembro de la pareja etc.

Si no existe esta conciencia de cambio y una actitud coherente en este proceso, es inevitable que aparezca un sentimiento de insatisfacción y comportamientos que se traducen en problemas de comunicación, apatía en la relación, intercambio de conductas aversivas, rechazo, estrés y desesperación.

La pareja que acude a terapia, se siente bloqueada y atrapada por sus propias construcciones de realidad, no sabe qué puede hacer, por dónde tirar para aliviar la sensación de insatisfacción y frustración. A la hora de poner en marcha recursos para conciliar puntos de vista en pro de una solución satisfactoria para ambas partes, no siempre se tiene el ánimo o los recursos necesarios para seguir adelante. El psicólogo va a tener un papel importante a la hora de mejorar la relación de pareja, o de mediar para que la ruptura sea lo menos traumática posible y tenga el menor coste emocional.

Desde aquí ofrecemos guiar a la pareja hacia el desarrollo de habilidades nuevas de comunicación y convivencia que permitan afrontar la situación conflictiva. La atención estará centrada en el presente y para el futuro.

Elige a tu pareja con mucho cuidado. De esta decisión dependerá el 90% de toda tu felicidad o tu tristeza; pero después de elegir cuidadosamente, el trabajo apenas empieza”. H. Jackson Brown