• ¿CUÁNTO DURAN LAS TERAPIAS?

Realmente es difícil determinar cuánto va a durar una terapia, ya que va a depender del paciente y del problema por el que acude a consulta. Respecto a la persona que acude a terapia, un factor a tener en cuenta son sus habilidades personales a la hora de salir de las dificultades a las que se enfrenta en la vida.

El tipo de terapia a llevar a cabo es también un aspecto determinante para establecer la duración. Así, en terapia breve podemos decir que estaría alrededor de 10 a 20 el número de sesiones, o que las terapias cognitivo-conductuales duran menos que otras de carácter psicoanalítico.

En cuanto a la periodicidad de las sesiones, al comienzo de la terapia se establecen de manera semanal para, ir prolongándolas de forma quincenal e incluso mensual. El objetivo es comprobar si los recursos adquiridos en el tratamiento se van consolidando en el tiempo.

Si el motivo de consulta tiene que ver con un Asesoramiento, al tratarse de aspectos más puntuales puede que no requieran más de 2 ó 3 sesiones, pues son cuestiones en las que la persona se encuentra “atascada” , no encuentra una solución y precisa de la ayuda de un especialista para poder dilucidar sus dudas.

  • ¿CUÁL ES EL COSTE POR SESIÓN?

En nuestro centro, el coste por sesión es de 50 euros en terapia individual y 70 euros en terapia de pareja, siendo la primera consulta de 35 euros. Hemos creado un bono de cinco sesiones en el que puedes encontrar un descuento de 10 euros en cada sesión.

De todas formas en nuestra página web está especificado un apartado de precios y, si tienes alguna duda, ponte en contacto con nosotras, bien a través del teléfono o bien a través del correo electrónico que encontrarás en cada perfil personal.

  • ¿QUÉ SE HACE EN UNA SESIÓN?

El protocolo a llevar a cabo en terapia va a depender del estilo del terapeuta y de la terapia que utilice.

En líneas generales podemos dividir la terapia en tres momentos diferentes: un primer momento donde es esencial establecer una buena relación entre paciente y terapeuta, es decir, transmitir seguridad y confidencialidad a la persona que acude a terapia. Dentro de este ambiente de confianza nuestra meta es centrar el problema y plantear objetivos a trabajar.

Para ello será necesario, aunque no siempre, que el paciente realice una serie de pruebas o cuestionarios para corroborar la hipótesis establecida por el terapeuta.

Posteriormente, y en torno a este planteamiento, entramos en un segundo momento donde se realizará la terapia propiamente dicha y donde el terapeuta pondrá en marcha sus herramientas de trabajo para la consecución de los objetivos siempre contando con la colaboración del paciente.

Una vez que se va avanzando en la terapia llegará un tercer momento en el que las sesiones tienen un carácter más de seguimiento y consolidación de los logros alcanzados y donde se empezará a prolongar las visitas hasta poner fin al tratamiento.

  • ¿ES CONFIDENCIAL?

Desde el momento en que la persona entra en consulta el terapeuta informa acerca de la ley de protección de datos respecto al tratamiento de la información transmitida por parte del paciente.

De la misma manera, se pone en conocimiento del paciente lo establecido en el Código Deontológico del Psicólogo en cuanto a la confidencialidad de la información dada por el mismo.

Estos aspectos son esenciales a la hora de establecer la relación paciente terapeuta y poder llevar a buen puerto el tratamiento.

  • ¿LA CURACIÓN ES TOTAL?

Partamos del hecho de que no siempre se habla de patologías y/o enfermedades por lo que la palabra «curación» no se ajusta a lo real.

Al Psicólogo acuden personas con problemas puntuales, o con características personales en cuanto a su forma de afrontar la vida cotidiana, que les resultan poco adaptativas por cuanto no les permite estar bien consigo mismos y con los demás. Y eso, no es una enfermedad, sino algo muy común a la mayoría de las personas.

Por tanto, no hablamos de «curación», sino de superación de una dificultad, adquiriendo destrezas nuevas que permitan un afrontamiento más efectivo de las situaciones vitales y faciliten un mayor bienestar personal y mejor calidad de vida. En éste sentido, podemos decir que realizar una terapia dota a la persona de nuevas herramientas y una nueva visión a la hora de resolver, no solo los problemas por los que consulta, sino cualquier otro que pueda aparecer a lo largo de su vida. Por lo que la «inversión» realizada (en tiempo, esfuerzo y dinero) será válida para siempre.

  • ¿HAY QUE TOMAR ALGÚN MEDICAMENTO PRESCRITO POR EL PSICÓLOGO DURANTE LA TERAPIA?

No. El Psicólogo no está capacitado legalmente para la prescripción de medicamentos. Su herramienta de trabajo es la terapia psicológica para cuyo uso está formado específicamente.

En algunos casos en que la sintomatología que acompaña al problema es tan intensa que interfiere o impide la permeabilidad a la terapia, el psicólogo puede aconsejar acudir al psiquiatra para manejar estos síntomas de forma farmacológica. Pero en ningún caso está capacitado ni ética ni legalmente para hacerlo por su cuenta, y quien así actúe lo está haciendo al margen de la ley.

Además la utilización de medicación es contraria a la filosofía de la Psicología que se centra en buscar la solución del problema desde el origen, desde la fuente que lo genera, y no quedarse en la superficialidad del manejo del síntoma.

  • ¿SI VOY AL PSICÓLOGO,  ES PORQUE ESTOY MUY MAL?

Ya hemos visto en una respuesta anterior que todos, absolutamente todos, somos susceptibles de acudir al psicólogo.

En una consulta psicológica no sólo se tratan «problemas», también se aprende a manejar determinadas situaciones con éxito, como preparar una entrevista de trabajo, una prueba oral,etc. Se puede necesitar una atención puntual, un «empujón» profesional en aquellas ocasiones en que nos sentimos bloqueados o las situaciones se «atascan». Asesoramiento en la educación de los hijos, en la orientación profesional, etc.

Y como hemos dicho antes, todos  tenemos alguna característica personal susceptible de mejora, lo cual puede ser objetivo de terapia independientemente de que nos cree problemas o no.

En definitiva, la persona que acude al psicólogo no tiene porque presentar un problema serio, sino simplemente tener la necesidad de mejorar a nivel personal para sentirse mejor y crecer como persona.