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La Mediana Edad

La Mediana Edad

El ser humano es el único animal que tiene adolescencia y mediana edad. El resto de los animales cuando finalizan su periodo de fertilidad y ya no pueden procrear, mueren. Los hombres no. Esto hace de ésta etapa algo característico del ser humano.

A pesar de la “mala prensa” que tiene la mediana edad, basada en la existencia de un declive; éste es irreal. Es cierto que aparece la presbicia (que a los 50 años es universal y generalizada), que se pierde elasticidad en la piel y que se produce una acumulación adiposa que confiere otro aspecto al cuerpo. Pero todos ellos son cambios que llevamos programados para que ocurran en ese momento. No debemos entenderlo, por tanto como una degeneración ni como un declive; sino como algo que tiene que ocurrir en ese momento, como en otros está programado que aparezca el vello púbico o que cambie el tono de voz.

A pesar de la creencia generalizada de que en ésta edad empiezan a aparecer los primeros signos de deterioro cognitivo, lo cierto es que es el momento en que alcanzamos el mayor auge. Somos menos veloces en nuestros procesos cognitivos pero estos son más complejos y profundos. Reflexionamos y nos adaptamos mejor, tenemos gran plasticidad cerebral y somos más capaces para planificar tareas complejas, tratar varios temas a la vez, delegar en otros…Es decir nuestras conexiones son menos rápidas pero porque hay muchas más y se interrelacionan entre ellas de forma mucho más compleja. Imagen-que-reproduce-las-conex_54374812130_53389389549_600_396Podemos decir que somos menos veloces pero más sabios.

En esta edad además, la salud mental se estabiliza (generalmente) porque es cuando mejor gestionamos nuestras emociones. Poseemos más herramientas para afrontar las circunstancias desestabilizadoras de la vida y somos mas capaces de recuperarnos ante ellas, al contrario de lo que les ocurre a los jóvenes (que gestionan peor sus emociones) y a los ancianos (que poseen menor capacidad de recuperación ante un acontecimiento desestabilizador).

La pareja se consolida y el sexo se reinventa. A esta edad el ajuste con la pareja o se ha conseguido o se ha abandonado la relación. En cuanto al sexo, desvinculado a esta edad de la procreación, se reinventa y se vuelve más enriquecedor.

En la mediana edad aun seguimos desarrollándonos en contra de lo que se cree. Nuestro organismo vive en un equilibrio entre las pérdidas y las ganancias. Se pierde agudeza visual por ej. pero nuestras células siguen regenerándose de forma efectiva.

Transmitimos la cultura. Cuidamos de nuestra prole y les transmitimos conocimientos para la vida.

La esperanza de vida en la mediana edad se mantiene, según demuestran las investigaciones, como desde las épocas prehistóricas. Si se sobrevivía a la infancia se llegaba fácilmente hasta los 60. Es por tanto un fenómeno natural.

Las personas de mediana edad tienen un papel fundamental en el cuidado de los niños. Cualquier especie animal está programada con los conocimientos necesarios para vivir. Pero los humanos somos como una tabla rasa, no hay nada. Nacemos con una personalidad y una capacidad innata de aprender, pero poco más. El que cada generación deba transmitir los conocimientos necesarios para la vida, a la siguiente parece una forma arriesgada de que se mantengan los conocimientos de la especie. Pero lo cierto es que estamos innatamente programados para aprender y para enseñar. Y ésta enseñanza no se circunscribe solo a los padres sino a todas las personas que rodean a los niños, adquiriendo un papel de gran importancia el jugado por las personas de mediana edad que además están en posesión de más sabiduría, por capacidades y experiencia. De ésta manera las personas de mediana edad (consideradas aquellas entre 40 y 60 años), asesoran y guían a los niños y adultos jóvenes.negocios

Y no solo los guían…los mandan. Hoy en día la mayor parte de los directivos de las grandes empresas son personas de mediana edad. En esta edad se alcanza la culminación de los conocimientos y de la estabilidad psicológica y emocional. Es la edad de la plenitud y satisfacción. Es, en definitiva, (o debería serlo) la etapa más feliz de la vida.

Los humanos hoy en día contamos con 30 o 40 años adicionales fuera del ámbito reproductivo. En estos años en que deja de ser prioritario el cuidado de los hijos podemos disfrutar de la creatividad y el aprendizaje. Y recordemos que los primeros 20 años nos vienen de serie y ya existían en épocas prehistóricas.

Después de todo lo dicho surge la pregunta: ¿por qué ese rechazo a la mediana edad, porque esa asociación con el declive, con la pérdida, con la minusvaloración…?.

Pues parece ser que la cosa empezó en la década de los 60, cuando en EEUU se adopta el término de la Crisis de la mediana edad aplicada a los hombres. Se basaban para ello en determinados comportamientos y actitudes que parecían darse con más frecuencia en ésta época de la vida:

  • Buscaban chicas más jóvenes
  • Tenían comportamientos caprichosos e infantiles, como comprarse coches deportivos o motos más propias de los jóvenes.
  • Sufrían una reorganización intrapsíquica, produciéndose autoanálisis y depresión y un cuestionamiento de uno mismo.

Pero se ha demostrado que ésta crisis, en contra de lo que generalizadamente se cree, no es real. No existe como tal. Porque este tipo de comportamientos y actitudes pueden darse y se dan en cualquier edad y aparecen también en mujeres.

¿Podría ser que el miedo a la mediana edad fuese un truco de la naturaleza?. Un truco por el cual, nuestro cerebro nos reta para que nos esforcemos en mejorar, aprender, ser adaptables a los cambios y demostrarnos a nosotros mismos de lo que somos capaces.

Tenemos que vernos con otros ojos al llegar a ésta edad. Ampliar nuestras fronteras, atrevernos a hacer cosas que no hemos hecho nunca y ser conscientes de que estamos en el mejor momento de nuestras vidas. Porque el ser humano está preparado y programado para aprender y para cambiar hasta el último día y eso es lo que le hace haber llegado a donde ha llegado y ser único entre los seres vivos.

 

Autor: Montserrat Sanz García

 

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