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¿Por qué jugamos a la Lotería de Navidad?

¿Por qué jugamos a la Lotería de Navidad?

La Ley de las Probabilidades nos dice qué el que resultemos afortunados en un sorteo de Lotería, es bastante improbable. A pesar de ello, y en especial en el sorteo de la Lotería de Navidad, sólo un 20% de la población afirma no jugar en absoluto. Significa esto, que el 80% de la población juega más o menos cantidad, esperando que el azar le sea favorable y la suerte llame a su puerta y pueda resolver sus problemas económicos o cumplir aquellos sueños irrealizables de otra manera.loteria

Lo cierto es que si nos centramos únicamente en la utilidad económica del juego, la razón nos diría que ésta es nula y por tanto no se explicaría que la motivación por seguir jugando se mantenga a lo largo de los años en el caso de la Lotería Navideña (no hablamos de otros tipos de juegos donde la adicción sí se explica por otras variables), pero lo cierto es que esto es así.

Parece ser que en éste caso jugar a la Lotería tiene una cierta función social. En primer lugar, seguir una tradición generalizada en nuestro país, nos da sensación de pertenencia al grupo, de formar parte de algo más grande que nosotros. Pero es que además, la forma en que se juega a la Lotería de Navidad en España nos da idea de éste carácter social que explica el por qué mantenemos la costumbre de jugar. La mayoría comparten participaciones con familiares, amigos y compañeros de trabajo. Es una forma de decir a los otros: “quiero compartir contigo mi suerte”, “formas parte de mi grupo”.

1355904260724En sus inicios probablemente ésta razón socializante no fuera la explicación de la forma de juego. De hecho, lo que lo provocó fue un aumento en los precios de las apuestas, que hizo que las clases trabajadoras intentaran contrarrestarlo mediante el sistema de participaciones o apuestas colectivas. Pero esto, que tuvo su origen en la mala economía del momento, se fue convirtiendo en una manera de cristalizar los vínculos sociales, extendiéndose su uso entre las clases más pudientes para las que se convirtió en una forma de distinguirse dentro del grupo (regalar participaciones era también una forma de destacar, de manifestar generosidad y por tanto mostrarse mejor que otros).

Esto explica el porqué a pesar de que hayan aparecido otros sorteos como la Primitiva o la ONCE, no se haya acompañado de una disminución de la participación en la lotería, sino más bien todo lo contrario, se ha extendido y consolidado como una forma de interacción social.

Y de interacción social discriminada. Porque no compartimos lotería con cualquiera. Sólo con aquellas personas a las que nos une cierta confianza interpersonal, ya que eso es lo que puede servir como mecanismo disuasorio de abusos de oportunistas y aprovechados.

En definitiva, jugar a la Lotería el 22 de Diciembre es jugar en grupo, formando parte del grupo y siguiendo las normas del grupo; y para el ser humano, que es un ser eminentemente social, formar parte de un grupo es una de las mayores gratificaciones que puede obtener…Si además nos toca, ¡el premio es completo!. Si no es así, nos congratulamos por tener salud, o trabajo, o simplemente porque hemos hecho lo necesario para relacionarnos con otros como marca la tradición.

Autor: Montserrat Sanz García

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