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Inmigración

Inmigración

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Hoy Suiza ha aprobado tras referéndum, limitar la entrada de inmigrantes a su territorio. Las razones que el partido de la ultraderecha (promotor de la ley) ha esgrimido, son comunes a los que ven en los que vienen de fuera una amenaza para las posibilidades de trabajo y económicas de los nacionales. La realidad es que cuando los que «son diferentes» son pocos, se consideran asumibles…una rareza observable; pero cuando aumentan, la reacción es de defensa.

Como ocurre en el cuerpo humano que ante elementos externos «invasores» se defiende con sus batallones de anticuerpos, las poblaciones detectan a los “diferentes” como una amenaza,una invasión negativa y argumentan, aun sobre falsas creencias, para expulsarles de su país. Esta reacción psicológica ante lo extraño, lo desconocido, es tan frecuente y tan común en todas las poblaciones y épocas de la historia, que muchas han sido las ocasiones en que los dirigentes de los países han utilizado éste efecto del “enemigo externo”, precisamente para distraer la atención de los problemas intrapoblacionales.

Manipular por parte del poder o de grupos de poder, las creencias y expectativas que se tienen sobre determinados grupos extranjeros es relativamente fácil cuando se da el “caldo de cultivo” favorable para ello. Es tan simple como responsabilizar de la mayoría de los problemas económicos, de orden público, gasto social, etc…a ese grupo humano que se utiliza, en muchos casos, como “chivo expiatorio”. Sumemos a este caldo de cultivo el hecho de entender dicho grupo como ente sin tener en cuenta que está formado por individuos con unas características propias. Mas bien al contrario se hacen generalizaciones y se atribuyen actitudes, comportamientos y características generales a todos los individuos que pertenecen a dicho grupo; con lo cual ya no se le pone cara, ni tacto, ni sonido a una voz porque el grupo no tiene voz que nos hable de sus problemas, sus sentimientos, etc…el grupo “ruge” y amenaza, y eso provoca temor y rechazo, y en algún momento necesitamos sentir que nos protegemos de ello. Y por eso se crean leyes que como las vacunas impiden el paso al “virus”, impidan la entrada de “otros”. La cuestión es que hay para quien esto no es suficiente, y necesita que el cuerpo se defienda de la “infección” con todos los anticuerpos. En nuestra historia hemos visto muchos casos, algunos con nombre propio como el Holocausto. Esperemos saber gestionar todos estos miedos a tiempo y buscar soluciones justas para todos.

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