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Importancia de la autoestima

Importancia de la autoestima

Como ya dijimos antes, la autoestima constituye el núcleo básico sobre el que se asienta la personalidad. Tomar conciencia de la trascendencia de la autoestima es, por tanto, determinante. Como lo es, plantearnos incluirlo como parte de la formación.

Autoestima

Ofrecer formación y recursos para mejorar la autoestima, mejoraría el bienestar psicológico y un mejor desempeño personal, laboral y social de los individuos. El por qué hasta el momento, en los objetivos, programaciones y actividades escolares se descuida la educación de la autoestima estriba en la ignorancia o inadvertencia respecto al influjo decisivo que tiene en todo el proceso de maduración personal.

La autoestima alcanza varios aspectos, como a continuación destacamos.

   – Condiciona el aprendizaje

                   Las personas que tienen una autoimagen positiva de sí mismos se hallan en mejor disposición para aprender.

Lógicamente un sujeto que valora sus capacidades, cualidades y posibilidades de forma positiva, se va a sentir más seguro de sí mismo, más capaz de realizar aquello que se proponga y sus comportamientos serán coherentes con estos pensamientos y sentimientos: su nivel de atención y concentración serán mayores, y en consecuencia aumentarán las probabilidades de éxito.

    – Supera las dificultades personales

Facilita la superación de las dificultades personales. Una persona con autoestima alta, se siente con mayor capacidad para enfrentar los fracasos y los problemas que se le presentan.

Cuando un alumno o cualquier persona gozan de un adecuado nivel de autoestima es capaz de enfrentar los fracasos y los problemas que les sobrevengan; ya que dispone dentro de sí, de la fuerza y los recursos necesarios para reaccionar buscando la superación de los obstáculos. En buena medida es inaccesible al desaliento prolongado y muchas veces consigue unas respuestas mejores, que la llevan a un progreso en su madurez y competencia personal.

Es importante, por tanto, que la educación dé a la persona las bases necesarias para capacitarle para responder a los incesantes tropiezos, choques y obstáculos que le esperan.

     – Fundamenta la responsabilidad

La educación propone la formación de personas capaces, responsables y dispuestas a comprometerse, ya que solo se comprometen los que tienen confianza en sí mismos, el que cree en su aptitud y normalmente encuentra en su interior los recursos requeridos para superar las dificultades inherentes a su compromiso.

      – Apoya la creatividad

Una persona creativa únicamente puede surgir desde una fe en si mismo, en su originalidad, sus capacidades.

    – Determina la autonomía personal

Las personas autónomas, autosuficientes, seguras de si mismas, capaces de tomar decisiones, que se acepten a si mismas, que se sientan a gusto consigo mismas, que encuentren su propia identidad, lo son fundamentalmente porque han desarrollado previamente una autoestima eminentemente positiva.

Será a partir de esta certeza cuando la persona elige las metas que quiere conseguir, decide que actividades y conductas son efectivas para el y asume la responsabilidad de conducirse a si mismo, sin dependencia de otros ni de apoyos del medio.

      – Posibilita una relación social saludable

El respeto y aprecio hacia uno mismo es la plataforma adecuada para relacionarse con el resto de las personas.

     – Garantiza la proyección futura de la persona.

Desde el sentimiento de las cualidades propias, la persona se proyecta hacia su futuro, se auto-impone unas aspiraciones y unas expectativas de realización, y se siente capaz de escoger unas metas superiores. Y puede hacer frente a la desesperanza y transmitir confianza en el futuro a cuantos las rodean. Anticipar el futuro personal, vivir intensamente el presente, reinterpretar el pasado, es la triple dimensión que nos acerca a la plenitud humana.

      Constituye el núcleo de la personalidad

 La persona es un ser que busca su identidad. De hecho, la fuerza mas profunda del ser humano es su tendencia a llegar a ser el mismo. La voluntad de la persona de “captarse” a sí misma, es la fuerza impulsora más fuerte.

El dinamismo básico del hombre es su autorrealización, poder vivir en armonía con su medio; y como hemos visto la autoestima determina ésta capacidad de adaptación. Es por tanto, importante “educar” la autoestima; y esto debe llevarse a cabo desde los primeros momentos. 

La participación de los padres en la concepción de la imagen personal del niño, es muy importante, ya que nosotros no nacemos con un sentido de valor propio, esto lo aprendemos en el núcleo familiar a través de los mensajes que se nos comunican respecto a nuestro valor como persona. Durante los primeros años el niño aprende la  autovaloración en la familia.

Si crecemos sintiéndonos amados y seguros son mayores las probabilidades de que poseamos un alto sentido de la autoestima y desarrollemos un verdadero sentido de identidad personal.

Es importante no confundir el amor a uno mismo con la petulancia. Quien tiene una alta autoestima no necesita pregonarlo, simplemente lo vive, tampoco debe confundirse la autoestima, con la aprobación que los demás tienen de uno mismo; cada individuo es un ser único y diferente.

Autor: Montserrat Sanz García

 

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