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El Autoconocimiento y la Autoestíma

El Autoconocimiento y la Autoestíma
El desarrollo personal no es posible sin una adecuada autoestima y ésta no puede existir sin el autoconocimiento de la persona.
 

¿Qué es el autoconocimiento?

Es el proceso reflexivo (y su resultado) por el cual la persona adquiere noción de su yo y de sus propias cualidades y características. Como todo proceso, puede ser desglosado en diversas fases: autopercepción, autoobservación, memoria autobiográfica, valoración y autoaceptación.

Mediante la autopercepción somos conscientes de nosotros mismos a través de nuestros sentidos, y la información que nuestros sentidos nos ofrecen de nosotros mismos y de lo que nos rodea debe ser interpretada y analizada (autoobservación), y guardada en nuestra memoria para momentos futuros (memoria autobiográfica). En base a éstas tres fases del proceso llegamos a una autovaloración, o determinado nivel de autoestima y, por último, a aceptarnos a nosotros mismos, que implica “querernos/aceptarnos” con nuestros aspectos positivos y también con los negativos.

En cualquiera de estas fases del proceso, puede encontrarse el problema que genere una baja autoestima que condicione una mala adaptación al medio, manifestándose por ej. en mal funcionamiento en las relaciones personales, miedos, inseguridades, etc…

Es por ello que ayudar a la persona en éste proceso de autoconocimiento, interviniendo sobre los problemas que puedan surgir en cada fase es fundamental para la solución de muchos de los problemas por los que se consultan, y  lo es especialmente en aquellos casos en los que el objetivo es conseguir un adecuado desarrollo personal.

Porque desarrollar un equilibrio personal y psicológico supone un constante análisis de lo que nos llega e intentar valorarlo de la forma más objetiva posible y adaptarnos a las posibilidades que nos ofrece el medio para crecer y desarrollarnos en armonía. Y para todo ello, para luchar contra las influencias de los medios de comunicación, valorar opciones, tomar decisiones, etc.…es necesario construir nuestra personalidad en base a una adecuada autoestima.

¿Qué es la autoestima?     

En psicología, la autoestíma o autoapreciación es la opinión emocional profunda que los individuos tienen de sí mismos, y que sobrepasa la racionalización y la lógica de dicho individuo. El término suele confundirse con lo que coloquialmente conocemos como «ego», el cual más bien hace referencia a la actitud ostensible que demuestra un individuo acerca de sí mismo ante los demás, y no a la verdadera actitud ú opinión emocional que éste tiene de sí.

En general, es la forma en que las personas se sienten con respecto a sí mismas y como se valoran. La autoestima se forma a partir de tres componentes:

–   Componente cognitivo: (LA AUTOIMAGEN) es cómo se ve la persona cuando se mira a sí misma. Son los rasgos con los que nos describimos y que no son necesariamente ni verdaderos ni objetivos.                                                                                                           El componente cognitivo indica idea, opinión, creencia, percepción y procesamiento de la información. Se refiere al autoconcepto definido como opinión que se tiene de la propia personalidad y de la conducta.                                                                                             El autoconcepto ocupa un lugar privilegiado en la génesis, crecimiento y consolidación de la autoestima. Las otras dimensiones ( afectiva y conductual ), caminan bajo la luz que les proyecta el autoconcepto, que a su vez se hace servir y acompañar por la autoimagen o representación mental que un sujeto tiene de sí mismo en el presente y en las aspiraciones y expectativas futuras.

– Componente afectivo: Se refiere al mundo emocional, a como nos sentimos y a como nuestros sentimientos varían en función de cómo nos vemos.
Conlleva, por tanto,  una valoración de lo que hay en nosotros de positivo y negativo, e implica un sentimiento de lo favorable o de lo desfavorable, de lo agradable o desagradable que vemos en nosotros.                                                                             Nos  sentimos a gusto o a disgusto con nosotros mismos según un juicio de valor sobre nuestras cualidades personales. Es la respuesta de nuestra sensibilidad y emotividad ante los valores y contravalores que advertimos dentro de nosotros.
En ésta valoración, en el sentimiento de admiración o desprecio hacia nosotros mismos, es donde se condensa la quinta esencia de la autoestima.

– Su Integrante conductual: Mediante el cual nos comportamos según las cualidades, valores o deficiencias que hallamos en nosotros mismos.
Este tercer elemento integrante de la autoestima, implica y significa tensión y decisión de actuar, de llevar a la práctica un comportamiento consecuente y coherente. Es el proceso final de toda su dinámica interna. Es la autoafirmación ante nosotros mismos y hacia los demas (en quienes buscamos respeto, fama y reconocimiento).

De ésta autovaloración dependen en gran parte la realización de nuestro potencial personal y nuestros logros en la vida. De este modo, las personas que se sienten bien consigo mismas, que tienen una buena autoestima, son capaces de enfrentarse y resolver los retos y las responsabilidades que la vida plantea. Por el contrario los que tienen una autoestima baja suelen autolimitarse y fracasar.

La autoestima constituye de ésta manera el núcleo básico de la personalidad al determinar como nos enfrentamos a nosotros mismos y a lo que nos rodea, y como integramos nuestras experiencias refiriéndolas a nuestro “yo” personal.

Si nos fijamos en el siguiente esquema, veremos que la autoestima es la cúspide de una pirámide, donde todos sus elementos son en parte, causa y efecto de los demás:

piramide

Pero como la autoaceptación y la autoestima no son innatas, es importante que aprendamos a querernos a nosotros mismos. Pero esto será tema para un próximo artículo. ¡No os lo perdáis!.

Autor: Montserrat Sanz García

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