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¿Es egoismo o cuestión de salud?

¿Es egoismo o cuestión de salud?

Según la R.A.E., el término “egoísmo hace referencia al amor excesivo e inmoderado que una persona siente sobre sí misma y que le hace atender desmedidamente su propio interés”. Por lo tanto, el egoísta no se interesa por el interés del prójimo y rige sus actos de acuerdo a su absoluta conveniencia.

Socialmente se inculca a todos los miembros de la comunidad que el egoísmo es una “cualidad” negativa, puesto que la cohesión social y la solidaridad del grupo funcionan en base a los principios de generosidad y altruismo (cualidad investigada desde el campo de la psicología y que se considera inexistente en su estado puro), y el egoísmo iría en detrimento de esas apreciadas funciones sociales. De alguna manera, por tanto, el egoísmo se ha negativizado y se ha utilizado como una forma de frenar socialmente las necesidades individuales en pro del beneficio del grupo.

Pero desde la psicología, nos encontramos en gran cantidad de ocasiones con personas que sufren por no disponer de su propia individualidad y que cuando lo hacen se sienten culpables por la presión que se ejerce a un nivel social más o menos amplio.

Nos explicamos con un ejemplo. Un caso que trabajamos en consulta con una resolución muy satisfactoria:

“María (nombre ficticio) acude a la consulta con un cuadro de ansiedad y estrés. Es una mujer de 56 años, casada, madre de tres hijos (uno de los cuales aún no se ha independizado) y abuela de dos niños pequeños. Su madre de 81 años necesita ayuda para gran parte de las tareas cotidianas ya que está afectada de artrosis con pérdida de funcionalidad motora; y su padre de 85 años está empezando a presentar pérdidas de memoria preocupantes.

María se queja de que está cansada…agotada. No tiene ganas de nada. Se levanta desmotivada, sin ilusión por nada.salud Solo siente deseos de hacerse pequeñita y desaparecer. Nos dice después de varias entrevistas y avergonzándose de ello, que hay veces que está tan superada por su vida que desearía enfermar y que tuvieran que ingresarle en el Hospital una temporada…”al menos así descansaría”…»

Cualquiera que lea esto se dará cuenta de que lo que le ocurre en parte a María es que se está o le están haciendo responsable de demasiadas cosas. Debe cuidar de su hijo y su marido, además ayuda a su hija con los nietos yendo a recogerlos a la guardería, dándoles de comer, quedándose con ellos cuando enferman (que es casi todo el tiempo porque “se cogen todo”) y sumado a todo esto se hace cargo de sus padres que cada día están peor. Ha reclamado ayuda a sus hermanas pero ninguna se implica, una porque vive fuera y la otra porque trabaja muchas horas. La cuestión es que la responsabilidad recae sobre ella. Una más.

Desde que “su trabajo” se ha ampliado en horario y tareas (hace unos tres años) María no ha vuelto a quedar con sus amigas, tuvo que abandonar la Universidad para adultos, y apenas tiene tiempo para ir a la peluquería o hacer deporte (la natación le encantaba).

Muchos diréis “es injusto que tenga que encargarse ella sola de tanto”, o ”debería aprender a decir NO en muchas ocasiones…”. Pero cuando le planteamos ésta posibilidad a María su respuesta es: “si alguna vez me he negado a quedarme con mi nieta, mi hija de una u otra manera me hace sentir egoísta, que no me comporto bien, como se espera que lo haga una madre, y eso me hace sentir tan culpable que prefiero el cansancio y encontrarme mal a esa sensación…Lo mismo me ocurre con mis padres. Mis hermanas dan por sentado que la responsabilidad es mía y a mi marido también le parece mal que me niegue, por ej. a hacerles la compra para que lo haga mi hermana. Me dice “mujer no seas egoísta, no ves que ella no tiene tiempo…”.

Evidentemente al trabajar en terapia la problemática que presentaba María, uno de los aspectos que hubo que clarificar para disminuir el sentimiento de culpabilidad y propiciar comportamientos asertivos encaminados a que ella se sintiera bien, fue el concepto de egoísmo.

Parte de su entorno (familia, amigos) utilizaban ese término en forma de acusación como una forma de manipulación para conseguir lo que a ellos les beneficiaba. Probablemente de forma inconsciente y sin voluntad de hacer daño a María…Pero la realidad es que estaban “exprimiendo” la supuesta obligada generosidad y altruismo que la sociedad nos requiere a todos, llevándola a límites que solo fue capaz de reconocer al concluir la terapia.

¿Es egoísta cuidar de uno mismo?. ¿Es egoísmo, conocer nuestros límites y mostrárselos a los demás?. ¿Es egoísmo no facilitar con nuestros comportamientos el “aprovechamiento” de nuestra persona por parte de los demás?. Rotundamente NO.

Incluso, si eso fuera egoísmo, no sería tal, puesto que solo cuando nos encontremos bien y estemos satisfechos con nosotros mismos y con nuestras vidas, solo entonces, seremos capaces de ofrecer a los demás lo mejor de nosotros mismos. Solo si somos felices podremos transmitir y contagiar felicidad. Solo si estamos tranquilos podremos ofrecer tranquilidad….Egoismo

No confundamos ni dejemos que los demás confundan cuidar nuestra individualidad, exigir el respeto a la misma, con ser egoístas. Empecemos por desterrarlo del lenguaje y cuando digamos “No puedo o no quiero hacer esto…”, no permitamos que nos lo tachen de conducta egoísta, porque nuestras necesidades e intereses también merecen el respeto de los demás.

Si socialmente esto se considera ser egoísta…¡Viva el egoísmo!. Quizá muchas cosas tengan que cambiar (por ej. en el caso de María, sus hermanas deban organizarse mejor, o su hija dejar a comer a los niños en el cole…) a nivel social, pero tendremos unos individuos más sanos física y psicológicamente, y más felices.

Autor: Montserrat Sanz García

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