Cómo mejorar la comunicación: tipos, escucha activa y asertividad (guía completa)
Cómo mejorar la comunicación: tipos, escucha activa y asertividad (guía completa)
Una buena comunicación es la base de las relaciones sanas. Si quieres trabajarla con ayuda profesional, conoce nuestra psicología para adultos en Valladolid.
Los elementos de la comunicación
Las relaciones interpersonales son fuente a la vez de gratificación y de conflictos. Nos dan lo mejor y lo peor en nuestras vidas. Por ello conocer como podemos manejar nuestras relaciones con los demás a fin de que estas sean lo más satisfactorias posibles, nos posibilita mejorar uno de los aspectos que más gratificaciones nos da a lo largo de nuestra vida, y es de lo que vamos a tratar a lo largo de los siguientes artículos.
Una de las primeras cosas que debemos conocer y analizar, es el de los procesos de la comunicación. Los seres humanos como especie social y gregaria que somos, nos comunicamos. Y conocer cuales son los elementos de esta comunicación y donde puede encontrarse la fuente de muchos de los errores comunicativos que llevan a empeorar las relaciones entre las personas nos ayudará a enmendar y/o al menos entender algunos de los conflictos que se presentan.
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¿Qué es la comunicación?
La comunicación (del Lat. communicatio = participación, participado, acción de hacer conocer) es un fenómeno inherente a la relación grupal de los seres vivos por medio del cual éstos obtienen información acerca de su entorno y de otros entornos y son capaces de compartirla haciendo partícipes a otros de esa información.
La comunicación es de suma importancia para la supervivencia de la especie ya que la información que ésta extrae de su medio ambiente y su facultad de transmitir mensajes serán claves para sacar ventaja del modo de vida gregario.
En los seres humanos, la comunicación es un acto propio de su actividad psíquica, derivado del lenguaje y del pensamiento, así como del desarrollo y manejo de las capacidades psicosociales de relación con el otro. A grandes rasgos, permite al individuo conocer más de sí mismo, de los demás y del medio exterior mediante el intercambio de mensajes principalmente lingüísticos que le permiten influir y ser influidos por las personas que lo rodean.
Es importantísimo recordar que ésta puede ser verbal y no verbal. Es decir, puede tratarse meramente de expresión lingüística (por ej. si leemos un libro); puede ser expresión no linguistica (por ej. cuando vemos un mimo), ó, lo más común, que la comunicación se haga a través de una combinación de ambas (es lo que ocurre mientras charlamos con alguien.
No solo estamos comunicando con lo que decimos, sino también con nuestros gestos, nuestro tono de voz, etc.…), es decir es un “todo” donde los diferentes sentidos de percepción del hombre tienen que actuar para decodificar e interpretar el mensaje. La comunicación solo será efectiva cuando el mensaje que queremos transmitir llega tal cual al receptor, es decir, cuando una idea o un pensamiento se transmiten de tal forma que el receptor, crea una reproducción mental igual a la de la persona que le transmitió el mensaje esto es cuando se transmite y se entiende el significado, porque una idea o un pensamiento por muy importante o extraordinario que sea, no vale para nada si no es entendido por las demás personas.
La comunicación perfecta, NO se da. Nunca se consigue lo antes mencionado y en los siguientes artículos mostraremos la causa de ello.
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Elementos de la comunicación
Los elementos o factores de la comunicación humana son:
Fuente: Es el lugar de donde emana la información, los datos, el contenido que se enviará, en conclusión: de donde nace el mensaje primario.
Emisor o codificador: Es el punto (persona, organización…) que elige y selecciona los signos adecuados para transmitir su mensaje; es decir, los codifica para poder llevarlo de manera entendible al receptor. En el emisor se inicia el proceso comunicativo.
Receptor o decodificador: Es el punto (persona, organización…) al que se destina el mensaje, realiza un proceso inverso al del emisor ya que en él está el descifrar e interpretar lo que el emisor quiere dar a conocer. Existen dos tipos de receptor, el pasivo que es el que sólo recibe el mensaje, y el receptor activo o perceptor, que es la persona que no sólo recibe el mensaje sino que lo percibe y lo almacena. El mensaje es recibido tal como el emisor quiso decir, en este tipo de receptor se realiza lo que comúnmente denominamos el feed-back o retroalimentación.
Código: Es el conjunto de reglas propias de cada sistema de signos y símbolos que el emisor utilizará para trasmitir su mensaje. Deben combinarse de manera adecuada para que el receptor pueda captar el mensaje. Un ejemplo claro es el código que utilizan los marinos para poder comunicarse; la gramática de algún idioma; los algoritmos en informática…, todo lo que nos rodea son códigos.
Mensaje: Es el contenido de la información (contenido enviado): el conjunto de ideas, sentimientos, acontecimientos expresados por el emisor y que desea trasmitir al receptor para que sean captados de la manera que desea el emisor. El mensaje es la información.
Canal: Es el medio a través del cual se transmite la información-comunicación, estableciendo una conexión entre el emisor y el receptor. Por ej.: el aire, en el caso de la voz; el hilo telefónico, en el caso de una conversación telefónica.
Referente: Realidad que es percibida gracias al mensaje. Comprende todo aquello que es descrito por el mensaje.
Situación: Es el tiempo y el lugar en que se realiza el acto comunicativo.
Interferencia o barrera: Es cualquier perturbación que sufre la señal en el proceso comunicativo, y se puede dar en cualquiera de sus elementos. Son por ej. las distorsiones del sonido en la conversación, la distorsión de la imagen en televisión, la afonía del hablante, la sordera del oyente, una ortografía defectuosa, la distracción del receptor, etc…. También suele llamarse ruido
Retroalimentación o realimentación (mensaje de retorno): Se produce cuando se recibe una respuesta (actitud, conducta…) sea ésta deseada o no, y es condición necesaria para considerar que se produce la interacción entre emisor y receptor propia de todo proceso comunicativo. Puede ser positiva (cuando fomenta la comunicación) o negativa (cuando se busca cambiar el tema o terminar la comunicación). Si no hay realimentación, entonces solo hay información pero no comunicación. (Por Ej. cuando se lee el periódico solo se recibe la información, pero el periódico en sí no recibe una respuesta física a sus artículos).
Como vermos, son muchos los factores que participan en un proceso comunicativo y en cualquiera de ellos pueden aparecer alteraciones y/o disfunciones que explican que NO exista una comunicación perfecta y, que por tanto, se den malos entendidos y malinterpretaciones, que suelen ser fuente de conflictos y de relaciones interpersonales poco satisfactorias.
Autor: Montserrat Sanz García
Distorsiones en la comunicación
Como ya hemos visto en el anterior artículo de MSG psicólogos, los factores y/o elementos que participan en la comunicación son numerosos y variados; y dan lugar a un proceso complejo de transmisión de la información, Consecuencia de éste largo proceso es el hecho de que aparezcan distorsiones en la comunicación e información ya que al intervenir demasiados elementos y personas en el canal de comunicación, resulta demasiado largo, y cada uno interpreta el mensaje recibido,transmitiendo, lógicamente, su propia interpretación.
Los factores que afectan a la distorsión de la información son:
- Semántico: Si al hablar o escribir empleamos una palabra con una acepción que no corresponda, se produce una barrera semántica. Esto quiere decir: CAMBIO DE SIGNIFICACIÓN.( Esto es bastante frecuente cuando la comunicación se da por ej. con latinoamericanos, en cuyo español tienen acepciones distintas de las nuestras)
- Físico: Esta barrera se presenta cuando los medios utilizados para transportar el mensaje no permiten que éste llegue nítidamente al receptor y provoca incomunicación. El medio es el vehículo, instrumento o aparato que transmite la información. Algunos de los medios más empleados son: cartas, teléfono, radio, cine, televisión, periódicos, revistas, conferencias, paneles, debates, reuniones, etc… Ejemplo de barrera en el factor físico, serían:
interferencias en el radio o en el teléfono. El exceso de ruido. La distancia.
- Fisiológico: Surge cuando una de las personas que intervienen en una comunicación interpersonal (conversación) presenta defectos orgánicos en la vista, en la audición o en la zona de articulación, lo que ocasiona interferencias en el acto comunicativo.

- Psicológico: Aceptamos las comunicaciones que se adapten a nuestro esquema referencial. Usualmente vemos, oímos y sentimos lo que se encuentra a nuestro alrededor y toda comunicación que encierra para nosotros alguna amenaza, agresividad o crítica, suelen ser rechazadas. Es por ello que, muchas veces, resulta difícil entendernos con la gente. Esa dificultad se traduce en reacciones emocionales, en obstrucciones para evitar la sensación de malestar, miedo, incertidumbre, ansiedad, etc. Estas barreras se producen en el interior de cada individuo, en el mundo del yo ( Por ej. imaginemos una situación de atraco donde nos gritan que entreguemos la cartera, es posible que no entendamos con inmediatez lo que nos dicen porque nos resulta increíble que algo así nos esté ocurriendo a nosotros).
- Administrativo: Formamos parte de una sociedad, institución o empresa, esto quiere decir que formamos parte de una estructura grande y compleja, la mayoría de las veces, por su configuración, esto puede causar distorsión en los mensajes. Los factores que pueden originar barreras administrativas serían entre otras: La propia estructura organizacional (por ej. no podemos comunicar directamente con el que más alto en la pirámide de la comunicación). Los circuitos, redes y patrones de comunicación (por ej. puede ser necesario realizar solicitudes escritas para comunicar algo). Ambigüedad en los estatus y roles (cuando no sabemos muy bien a quien debemos dirigirnos para comunicar algo).

Todos estos factores generan barreras relacionadas con:
- Las personas.
- Las ideas.
- La ejecución o rendimiento.
- La organización.
Y son las que explican las distorsiones que se producen en la comunicación y en consecuencia su falta de efectividad a la hora de transmitir el mensaje que deseamos, que como ya hemos dicho es el objetivo último de todo proceso comunicativo.
Conocer todos los factores que pueden hacer que éste objetivo fracase, puede ayudarnos a controlarlos de forma más efectiva para que se minimicen sus efectos y consigamos que aquellos a quienes queremos dirigir nuestro mensaje lo reciban de la forma más ajustada posible a lo que les queremos transmitir.
Autor: Montserrat Sanz García
Comunicación verbal y no verbal
Autor: Montserrat Sanz García
La Comunicación verbal y no verbal es importantísima para la supervivencia de la especie y desde los primeros tiempos el medio fundamental en que se ha llevado a cabo, ha sido de la oral. Posteriormente han aparecido otras formas de comunicación para el ser humano (prensa, libros, periódicos, cartas, etc.…) pero podemos decir que la forma de comunicación por excelencia es la forma oral.
No obstante, aun cuando creamos que cuando hablamos con otra u otras personas solo comunicamos con lo que decimos de forma verbal, nada más lejos de la realidad. Existe un lenguaje no verbal que refuerza el verbal ó lo contradice y que ofrece más información, en ocasiones, que aquello que podemos decir. Ambas son formas en que nos comunicamos de forma consciente y/o inconsciente.
Vamos a conocer un poco más sobre ambas modalidades para ver de qué manera se implican en el proceso de comunicación y cómo aprendiendo a tenerlas en cuenta, podemos mejorar éste.
ELEMENTOS DE LA EXPRESIÓN Y DEL CONTENIDO VERBAL
La presencia de emisor y receptor en la comunicación oral lleva consigo, una serie de elementos, verbales unos y otros no, que ayudan a conseguir los objetivos comunicativos con mayor facilidad que en la lengua escrita. Entre ellos podemos señalar:
- Los gestos, tanto en la cara como de las manos, la expresión de la mirada, la actitud y la distancia entre los interlocutores, que son a veces más significativos que las palabras.
- La entonación, que matiza el sentido de lo que se dice hasta el extremo de que puede incluso cambiar el sentido de una frase. Asimismo influyen también en la comunicación oral otros aspectos fónicos, como el timbre y el tono de la voz, o las pausas y silencios, que son tan expresivos como las palabras.
- El hecho de que los interlocutores comparten tiempo y espacio, conlleva mayor espontaneidad en el discurso oral, puesto que aunque haya alternancia en las intervenciones, es posible la interrupción del mensaje del otro o la suspensión del propio, con lo que la función comunicativa excede el mero uso de palabras o frases.
- Abundancia de términos coloquiales, repeticiones y digresiones que ayudan a la comunicación.
- El papel o rol social de quienes intervienen en la comunicación, que dará lugar al uso del registro correspondiente, sea formal o coloquial, según la relación social que haya entre ellos. Asimismo originará también el uso de formas lingüísticas de cortesía.
- En el discurso oral se elude la expresión de aquellos hechos o pensamientos que los interlocutores sobreentienden como consecuencia de una relación social próxima. Esto provoca la aparición de gran cantidad de implícitos o presuposiciones en la conversación que en nada mediatizan la comprensión del mensaje oral y, sin embargo, son inaceptables en la lengua escrita. Por ejemplo, en: Esta tarde hay una charla sobre los estudios de medicina… o Tengo que estudiar para un examen de mañana… el implícito es la imposibilidad de asistir a la charla por la obligatoriedad de la preparación del examen.
ELEMENTOS NO VERBALES
Corresponden fundamentalmente a los que se integran en:
EL SISTEMA FÓNICO O PARALINGÜÍSTICO, que está formado por:
- Las cualidades y modificadores fónicos: El tono, el timbre, la cantidad y la intensidad son cualidades físicas del sonido, esenciales, por tanto, en la comunicación verbal. Relacionados con la fonación están además los tipos de voz.
- Sonidos fisiológicos y emocionales: son el llanto, el sollozo, la risa, el suspiro, el grito, la tos, el carraspeo, el bostezo. Se trata de signos sonoros o diferenciadores paralingüísticos que se emiten consciente o inconsciente-mente.

- Elementos cuasi-léxicos: Son interjecciones (¡Ah!), onomatopeyas (Miau) y a otros muchos sonidos (Uff, Hm…) que se utilizan convencionalmente con un valor comunicativo.
- Pausas y silencios: La ausencia de sonido también comunica. Una pausa es definida como ausencia de habla durante un periodo de tiempo entre 0 y 1 segundos aproximadamente. Las pausas funcionan, básicamente, como reguladores de cambio de turno, indicando el final de uno y el posible comienzo de otro. Pero pueden funcionar también como presentadores de distintas clases de actos comunicativos verbales. Además, las pausas pueden ser reflexivas o fisiológicas. En cuanto a los silencios, pueden venir motivados por un fallo en los mecanismos interactivos (cambio de hablante, corrección, respuesta a pregunta, casos de dudas, reflexiones etc.). Además, pueden ser utilizados como presentadores de actos comunicativos o como enfatizadores del contenido de los enunciados emitidos o que se van a emitir.
EL SISTEMA CORPORAL Y QUINÉSICO: movimientos y posturas corporales que comunican o matizan el sentido de los enunciados verbales. El sistema quinésico está constituido por tres categorías básicas:
- Los gestos o movimientos faciales y corporales: son movimientos psicomusculares con valor comunicativo. Dos tipos básicos, que, generalmente, están interrelacionados: Gestos faciales y Gestos corporales.
- Las maneras o formas convencionales de realizar las acciones o los movimientos: son las formas de hacer movimientos, tomar posturas, y, en general, realizar actos no verbales comunicativos. Dos tipos de maneras básicas: Las maneras gestuales y posturales, y las maneras de realizar hábitos de comportamiento culturales (por ejemplo la manera de comer)
- Las posturas o posiciones estáticas comunicativas: son las posiciones estáticas que adopta el cuerpo humano y que comunican, activa o pasivamente (por ejemplo, brazos cruzados en el pecho o estirados, manos unidas en el regazo o en la nuca…).

Las CARACTERÍSTICAS más importantes DE LOS SISTEMAS DE COMUNICACIÓN NO VERBAL, serían:
a) los signos no verbales pueden comunicar activa o pasivamente. Es decir: Podemos utilizarlos para comunicar, pero también pueden comunicar sin que nosotros lo provoquemos. Relacionado con ello está la utilización consciente e inconsciente de los signos no verbales. Es posible y frecuente que utilicemos de forma inconsciente signos no verbales que realicen actos de comunicación imperceptibles para el emisor, pero no para el receptor.
b) los signos no verbales pueden utilizarse para comunicar en combinación con los verbales o de forma aislada, bien utilizando signos de un solo sistema no verbal o combinando signos de varios.
c) Por último, la comunicación que se produce a través de los signos no verbales va dirigida a una mayor efectividad de la misma. Los utilizamos para realizar actos de comunicación, bien relacionados con la interacción social, con la estructuración y el control de la comunicación misma, y con prácticas habituales en la comunicación interactiva humana.
Basándonos en éstos elementos de la comunicación oral y en sus características, los seres humanos hemos desarrollado, aparte de una comunicación de mera información, otras modalidades con un objetivo concreto: defender una postura, y convencer al otro u otros.
- La argumentación es una variedad discursiva con la cual se pretende defender una opinión y persuadir de ella a un receptor mediante pruebas y razonamientos, que están en relación con diferentes elementos: la lógica (leyes del razonamiento humano), la dialéctica (procedimientos que se ponen en juego para probar o refutar algo) y la retórica (uso de recursos lingüísticos con el fin de persuadir movilizando resortes no racionales, como son los afectos, las emociones, las sugestiones…). Como acto comunicativo un texto argumentativo no es, en su forma básica, más que un enunciado en el que un emisor dirige a un receptor un argumento o razón para hacerle admitir una conclusión. El emisor es el constructor del discurso con el que pretende persuadir al receptor, influir en él para que modifique su pensamiento o para que actúe de un modo determinado. Su actitud es subjetiva, pero intenta que su actitud tenga una aparente objetividad. Por otro lado, si la argumentación quiere ser efectiva, habrá de tener en cuenta el receptor a quien va dirigida.
- La oratoria sería el arte de hablar con elocuencia para persuadir o convencer a un auditorio. Es decir, también se pretende defender una opinión y persuadir a quien recibe el mensaje; pero la diferencia fundamental está, en que éste objetivo se persigue ante un grupo de receptores mayor.
EXPRESIÓN ESCRITA
La comunicación por escrito carece de todos los elementos no verbales que acompañan el mensaje oral, tales como gestos, silencios, etc., y está basada únicamente en el significado formal de las palabras. En consecuencia, exige un número mayor de palabras que el lenguaje oral para expresar la misma idea. Generalmente, se dirige a un receptor desconocido y ausente, por lo que debe explicarse totalmente: la claridad y precisión son fundamentales. Además, el lenguaje escrito debe respetar todas las convenciones graficas, como signos de puntuación y ortografía, construcción correcta de las frases, etc..
A pesar de que el lenguaje escrito carece de la inmediatez, frescura y riqueza de comunicación que nos ofrece el lenguaje oral, no debemos restarle peso ni importancia. Gracias a él ha sido posible la transmisión de conocimientos e información a través del tiempo y del espacio; haciendo que la comunicación sea global y universal y que los grandes conocimientos de la especie trasciendan a lo largo de las generaciones.
La escucha activa
Autor: Montserrat Sanz García
Hemos visto los elementos que forman parte del proceso para mejorar la comunicación, las distorsiones que pueden aparecer en éste proceso, y cómo comunicamos consciente y/o inconscientemente sea con lenguaje verbal o no verbal, o sea mejorar la comunicación. Pero lo que realmente nos interesa, es saber cómo podemos mejorar nuestra comunicación con los demás… qué debemos tener en cuenta para conseguir transmitir y recibir los mensajes de la forma más fiable y ajustada al objetivo del emisor posible. Porque recordemos que un proceso de comunicación adecuado es aquel que consigue que el receptor creé una reproducción mental igual a la de la persona que le transmitió el mensaje…
Algunas de las estrategias que podemos emplear para mejorar la comunicación son tan sencillas como las siguientes:
LA ESCUCHA ACTIVA
Uno de los principios más importantes y difíciles de todo el proceso comunicativo es el saber escuchar. La falta de comunicación que se sufre hoy día se debe en gran parte a que no se sabe escuchar a los demás. Se está más tiempo pendiente de las propias emisiones, y en esta necesidad propia de comunicar se pierde la esencia de la comunicación, es decir, poner en común, compartir con los demás. Existe la creencia errónea de que se escucha de forma automática, pero no es así. Escuchar requiere un esfuerzo superior al que se hace al hablar y también del que se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye. Pero, ¿qué es realmente la escucha activa?
La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla. ¿Cuál es la diferencia entre el oír y el escuchar? Existen grandes diferencias. El oír es simplemente percibir vibraciones de sonido. Mientras que escuchar es entender, comprender o dar sentido a lo que se oye. La escucha efectiva tiene que ser necesariamente activa por encima de lo pasivo. La escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo. Para llegar a entender a alguien se precisa asimismo cierta empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona.
Elementos que facilitan la escucha activa:
– Disposición psicológica: prepararse interiormente para escuchar. – Observar al otro: identificar el contenido de lo que dice, los objetivos y los sentimientos. – Expresar al otro que le escuchas con comunicación verbal (ya veo, umm, uh, etc.) y no verbal (contacto visual, gestos, inclinación del cuerpo, etc.).
Elementos a evitar en la escucha activa:
– No distraernos, porque distraerse es fácil en determinados momentos. La curva de la atención se inicia en un punto muy alto, disminuye a medida que el mensaje continua y vuelve a ascender hacia el final del mensaje, Hay que tratar de combatir esta tendencia haciendo un esfuerzo especial hacia la mitad del mensaje con objeto de que nuestra atención no decaiga.
– No interrumpir al que habla.
– No juzgar.
– No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.
– No rechazar lo que el otro esté sintiendo, por ejemplo: «no te preocupes, eso no es nada».
– No contar «tu historia» cuando el otro necesita hablarte.
– No contra-argumentar. Por ejemplo: el otro dice «me siento mal» y tú respondes «y yo también».
– Evitar el «síndrome del experto«: ya tienes las respuestas al problema de la otra persona, antes incluso de que te haya contado la mitad.
HABILIDADES PARA LA ESCUCHA ACTIVA
Mostrar empatía: Escuchar activamente las emociones de los demás es tratar de «meternos en su pellejo» y entender sus motivos. Es escuchar sus sentimientos y hacerle saber que «nos hacemos cargo», intentar entender lo que siente esa persona. No se trata de mostrar alegría, ni siquiera de ser simpáticos. Simplemente, mostrar que somos capaces de ponernos en su lugar. Sin embargo, no significa aceptar ni estar de acuerdo con la posición del otro. Para demostrar esa actitud, usaremos frases como: “entiendo lo que sientes”, “noto que…”.
Parafrasear. Este concepto significa verificar o decir con las propias palabras lo que parece que el emisor acaba de decir. Es muy importante en el proceso de escucha ya que ayuda a comprender lo que el otro está diciendo y permite verificar si realmente se está entendiendo y no malinterpretando lo que se dice. Un ejemplo de parafrasear puede ser: “Entonces, según veo, lo que pasaba era que…”, “¿Quieres decir que te sentiste…?”.
Emitir palabras de refuerzo o cumplidos. Pueden definirse como verbalizaciones que suponen un halago para la otra persona o refuerzan su discurso al transmitir que uno aprueba, está de acuerdo o comprende lo que se acaba de decir. Algunos ejemplos serían: «Esto es muy divertido»; «Me encanta hablar contigo» o «Debes ser muy bueno jugando al tenis». Otro tipo de frases menos directas sirven también para transmitir el interés por la conversación: «Bien», «umm» o «¡Estupendo!».
Resumir: Mediante esta habilidad informamos a la otra persona de nuestro grado de comprensión o de la necesidad de mayor aclaración.
Expresiones de resumen serían:
– «Si no te he entendido mal…»
– «O sea, que lo que me estás diciendo es…»
– «A ver si te he entendido bien….»
Expresiones de aclaración serían:
– «¿Es correcto?»
– «¿Estoy en lo cierto?»
Aspectos que mejoran la comunicación
Autor: Montserrat Sanz García
Como ya hemos visto es muy importante el cómo se realiza el proceso comunicativo, hasta el punto, que determina el contenido del mismo. Practicar la escucha activa de forma adecuada favorece una mejor comunicación, pero hay otros aspectos que debemos considerar. Algunos de ellos los veremos en el presente artículo y para que puedan ser ejemplificados de forma sencilla, utilizaremos como proceso comunicativo el que se produce entre la pareja.
Imaginémonos hablando y/o discutiendo con nuestra pareja….
– Al criticar a otra persona, hablar de lo que hace, no de lo que es. Las etiquetas no ayudan a que la persona cambie, sino que refuerzan sus defensas, hacen que la persona se ponga a la defensiva y no escuche lo que se le dice sino el «ataque» que supone. Hablar de lo que es una persona sería: «te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Eres un desastre»; mientras que hablar de lo que hace sería: «te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Últimamente te olvidas mucho de las cosas».
– Discutir los temas de uno en uno, no «aprovechar» que se está discutiendo, por ejemplo sobre la impuntualidad de la pareja, para reprocharle de paso que es un despistado, un olvidadizo y que no es cariñoso. Esto lo único que hace es crear bucles de discusión que nos hacen tener la sensación de que no podemos solucionar nada porque constantemente resurgen los temas tratados.
– No ir acumulando emociones negativas sin comunicarlas, ya que producirían un estallido que conduciría a una hostilidad destructiva. Hay muchas personas que no se atreven a mostrar sus desacuerdos o a elogiar a otros porque no saben si van a ser capaces de decirlo de forma adecuada y tienen miedo de generar conflictos que no pueden resolver. Pero el hecho de inhibirse repetitivamente hace que la frustración y otros sentimientos negativos creen una tensión que acaba aflorando de forma violenta cuando menos se espera.
– No hablar del pasado. Rememorar antiguas ventajas, o sacar a relucir los “trapos sucios” del pasado, no sólo no aporta nada provechoso, sino que despierta malos sentimientos. El pasado sólo debe sacarse a colación constructivamente, para utilizarlo de modelo cuando ha sido bueno e intentamos volver a poner en marcha conductas positivas quizá algo olvidadas. Pero es evidente que el pasado no puede cambiarse; por tanto hay que dirigir las energías al presente y al futuro.»
Dar vueltas» de forma reiterada a lo ocurrido y/o vivido en el pasado nos impide avanzar; nos genera un estado de ánimo negativo con respecto al otro porque nos impide ver las posibilidades y vemos únicamente las limitaciones que tiene él y la comunicación.
– Ser específico. Ser específico, concreto, preciso, es una de las normas principales de la comunicación. Tras una comunicación específica, hay cambios; es una forma concreta de avanzar. Cuando se es inespecífico, rara vez se moviliza nada. Si por ejemplo, nos sentimos solos/as y deseamos más tiempo para estar con nuestra pareja, no le digamos únicamente: “No me haces caso”, “Me siento solo/a”, “Siempre estás ocupado/a”…Porque aunque de ésta manera se esté expresando un sentimiento, no concretamos al otro qué necesitamos y/o deseamos; no hacemos una propuesta específica, y de ésta manera es muy difícil que se produzcan cambios efectivos (no esperemos que los demás sean adivinos de lo que queremos). Sería apropiado añadir algo más. Por ejemplo: “¿Qué te parece si ambos nos comprometemos a dejar todo lo que tenemos entre manos a las 9 de la noche, y así podremos cenar juntos y charlar?”.
– Evitar las generalizaciones. Los términos «siempre» y «nunca» raras veces son ciertos y tienden a formar etiquetas. Es diferente decir: «últimamente te veo algo ausente» que «siempre estás en las nubes». Para ser justos y honestos, para llegar a acuerdos, para producir cambios, resultan más efectivas expresiones del tipo: “La mayoría de veces”, “En ocasiones”, “Algunas veces”, “Frecuentemente”. Son formas de expresión que permiten al otro sentirse correctamente valorado.
– Ser breve. La sabiduría popular, siempre tan atinada, dice aquello de «lo bueno si breve dos veces bueno». Repetir varias veces lo mismo con distintas palabras, o alargar excesivamente el planteamiento, no es agradable para quién escucha. Produce la sensación de ser tratado como un tonto o como un niño. En todo caso, se corre el peligro de que nos rehuyan por pesados cuando empecemos a hablar. Lo adecuado es comunicar lo que necesitamos o queremos de forma clara y adecuada para que el mensaje se transmita correctamente. Que se produzcan o no las consecuencias que buscamos no dependerá tanto de ser repetitivos como de la motivación del otro y su recepción del mensaje.
– Cuidar la comunicación no verbal. Para ello, hemos de tener en cuenta lo siguiente:
- La comunicación no verbal debe de ir acorde con la verbal. Decir » ya sabes que te quiero» con cara de fastidio dejará a la otra persona peor que si no se hubiera dicho nada.
- Contacto visual. Es el porcentaje de tiempo que se está mirando a los ojos de la otra persona. El contacto visual debe ser frecuente, pero no exagerado.
- Afecto. Es el tono emocional adecuado para la situación en la que se está interactuando. Se basa en índices como el tono de voz, la expresión facial y el volumen de voz ( ni muy alto ni muy bajo).
– Elegir el lugar y el momento adecuados. En ocasiones, un buen estilo comunicativo, un modelo coherente o un contenido adecuado pueden irse al traste si no hemos elegido el momento adecuado para transmitirlo o entablar una relación. Es importante cuidar algunos aspectos que se refieren al momento en el que se quiere establecer la comunicación:
- El ambiente: el lugar, el ruido que exista, el nivel de intimidad…
- Si vamos a criticar o pedir explicaciones debemos esperar a estar a solas con nuestro interlocutor.
- Si vamos a elogiarlo, será bueno que esté con su grupo u otras personas significativas.

- Si ha comenzado una discusión y vemos que se nos escapa de las manos o que no es el momento apropiado utilizaremos frases como: “si no te importa podemos seguir discutiendo esto en… más tarde”.
Todo esto sirve para cualquier interacción comunicativa interpersonal aunque aquí lo hayamos ejemplificado con una interacción de pareja.
A simple vista, puede parecer que son muchas cosas a tener en cuenta y controlar, pero muchas de ellas ya se cuentan entre nuestras capacidades comunicativas, tan solo se trata de hacer un análisis de ellas, de forma que nos preguntemos…«de todas las habilidades necesarias para establecer una comunicación ¿cuales se corresponden conmigo?, y ¿cuales podría mejorar?…». En el próximo artículo hablaremos sobre cómo realizar éste análisis autoevaluativo de nuestras competencias comunicativas.
Cómo autoevaluar tus competencias comunicativas
Como ya vimos en un artículo de MSG psicólogos anterior si queremos mejorar nuestras competencias comunicativas resulta de gran interés que analicemos, de las habilidades que se necesitan para establecer una comunicación adecuada, cuales están presentes en nuestro caso y cuales no y, por tanto, necesitaríamos mejorar. Se trata de realizar una autoevaluación de nuestras competencias comunicativas, y para ello fijarnos en el siguiente listado de elementos y analizar su presencia o ausencia en nuestro caso, nos dará las pistas sobre en qué tenemos que trabajar.
Elementos no Verbales:
Mirar a las personas interlocutoras a los ojos: La mirada mutua implica que se ha establecido «contacto ocular» con otra persona. Casi todas las interacciones de los seres humanos dependen de miradas recíprocas. Los significados y funciones de las pautas de mirada son múltiples, aunque en general indican:
- Actitudes: La gente que mira más es vista como más agradable, pero la forma extrema de mirada fija es vista como hostil y/o dominante. Ciertas secuencias de interacción tienen más significados: por ejemplo, ser el primero en dejar de mirar es señal de sumisión; la dilatación pupilar, señal de interés por el otro.
- Expresión de emociones: Mirar más intensifica la expresión de algunas emociones, como la ira, mientras que mirar menos intensifica otras, como la vergüenza.
- Acompañamiento del habla: La mirada se emplea, junto con la conversación, para sincronizar o comentar la palabra hablada. En general, si el oyente mira más, genera más respuesta por parte del que habla, y si el que habla más mira más, es visto como persuasivo y seguro.
La expresión de la cara: Parece ser que la cara es el principal sistema de señales para mostrar las emociones. Hay 6 emociones principales y 3 áreas de la cara responsables de su expresión. Las emociones son: alegría, sorpresa, tristeza, miedo, ira y asco o desprecio. Las tres regiones faciales implicadas son: la frente/cejas, los ojos/párpados, la parte inferior de la cara. Una conducta socialmente habilidosa requiere una expresión facial que esté de acuerdo con el mensaje. Si una persona muestra una expresión facial de miedo o de enfado mientras intenta iniciar una conversación con alguien, es probable que no tenga éxito.
La sonrisa: Es un componente importante. Puede utilizarse como sonrisa defensiva, como gesto de pacificación. Puede servir para transmitir el hecho de que a una persona le gusta otra; puede suavizar un rechazo, comunicar una actitud amigable, y animar a los demás a que le devuelvan a uno una sonrisa.
Los gestos, el lenguaje corporal y los movimientos con las manos: Un gesto es cualquier acción que envía un estímulo visual a un observador. Para llegar a ser un gesto, un acto tiene que ser visto por algún otro y tiene que comunicar alguna información. Los gestos son básicamente culturales. Las manos y, en menor grado, la cabeza y los pies, pueden producir una amplia variedad de gestos, que se emplean para una serie de propósitos diferentes. Los gestos se constituyen en un segundo canal de comunicación; aquéllos que sean apropiados a las palabras que se dicen servirán para acentuar el mensaje añadiendo énfasis, franqueza y calor. Los movimientos desinhibidos pueden sugerir también franqueza, confianza en uno mismo (salvo que fuera un gesto nervioso) y espontaneidad por parte del que habla.
La variación de postura: La posición del cuerpo y de los miembros, la forma en que se sienta la persona, como está de pie y cómo pasea, reflejan sus actitudes y sentimientos sobre sí misma y su relación con los otros. Los significados y funciones de la postura son múltiples como ocurre con la mirada, fundamentalmente indican:
- Actitudes: Las posturas que reducen la distancia y aumentan la apertura hacia el otro son cálidas, amigables e íntimas. Las posiciones cálidas incluyen el inclinarse hacia delante, con los brazos y piernas abiertas, las manos extendidas hacia el otro, etc. A su vez, apoyarse hacia atrás o entrelazar las manos sosteniendo la parte posterior de la cabeza pueden ser reflejo de dominación o de sorpresa. La timidez puede expresarse por medio de los brazos colgando y con la cabeza hundida y hacia un lado. Por el contrario, las piernas separadas, los brazos en jarras y la inclinación lateral pueden expresar determinación.
- Emociones: La postura puede reflejar emociones específicas. Así, la indiferencia puede expresarse por medio de los hombros encogidos, los brazos erguidos o las manos extendidas; la ira, por medio de los puños apretados, la inclinación hacia delante o los brazos extendidos; el coqueteo, por medio del cruzar o descruzar las piernas, etc.
- Acompañamiento del habla: Los cambios importantes de la postura se emplean para marcar amplias unidades del habla, como cambiar de tema, dar énfasis y señalar el tomar o ceder la palabra.
La apariencia personal: El desarrollo tecnológico actual permite modificar mucho el aspecto exterior de una persona (maquillaje, cirugía estética, peluquería, régimen de adelgazamiento, etc.). La ropa y los adornos desempeñan un papel importante en la impresión que los demás se forman de un individuo. Los componentes en los que se basan el atractivo y las percepciones del otro son el físico, la ropa, la cara, el pelo y las manos. El objeto de la modificación de la apariencia es la autopresentación ante los demás. El cambio de estilo del pelo es uno de los aspectos que más influyen en la apariencia personal. El atractivo físico puede ser un elemento importante en un primer momento, pero a la hora de establecer una relación más duradera son otros los elementos que tienen más peso.
Elementos de la expresión verbal
El timbre de la voz: Voces demasiado agudas resultan tener efectos defensivos para quienes las oyen.
El volumen y claridad de la voz: La función más básica del volumen consiste en hacer que un mensaje llegue hasta un oyente potencial. El volumen alto de voz puede indicar seguridad y dominio. Sin embargo, hablar demasiado alto (que sugiere agresividad, ira o tosquedad) puede tener también consecuencias negativas – la gente podría marcharse o evitar futuros encuentros -. Los cambios en el volumen de voz pueden emplearse en una conversación para enfatizar puntos. Una voz que varía poco de volumen no será muy interesante de escuchar.
La velocidad del habla: Hablar lentamente puede hacer que los demás se impacienten o se aburran. Por el contrario, si se hace con demasiada rapidez, uno puede no ser entendido.
Las perturbaciones del habla: aquellas personas que presentan perturbaciones a la hora de expresarse oralmente, se comunican peor, tanto por sus dificultades de emisión, como porque pueden provocar a aburrimiento o rechazo del hablante (por ej. un tartamudo).
La fluidez del habla: Las vacilaciones, falsos comienzos y repeticiones son bastante normales en las conversaciones diarias. Sin embargo, las perturbaciones excesivas del habla pueden causar una impresión de inseguridad, incompetencia, poco interés o ansiedad. Demasiados períodos de silencio podrían interpretarse negativamente, especialmente como ansiedad, enfado o incluso, una señal de desprecio. Expresiones con un exceso de palabras de relleno durante las pausas (por ejemplo, «ya sabes», «bueno») o sonidos como «ah» y «eh» provocan percepciones de ansiedad o aburrimiento. Otro tipo de perturbación incluye repeticiones, tartamudeos, pronunciaciones erróneas, omisiones y palabras sin sentido.
La latencia de respuesta: el tiempo que se tarda en recibir una respuesta adecuada del receptor, influye en la comunicación. Si la respuesta es lenta o llega tarde, es probable que se interprete como falta de interés y de atención del receptor y se suspenda la comuncicación.
El acento y variación del tono de voz: La entonación sirve para comunicar sentimientos y emociones. Unas palabras pueden expresar esperanza, afecto, sarcasmo, ira, excitación o desinterés, dependiendo de la variación de la entonación del que habla. Una escasa entonación, con un volumen bajo, indica aburrimiento o tristeza. Un tono que no varía puede ser aburrido o monótono. Se percibe a las personas como más dinámicas y extrovertidas cuando cambian la entonación de sus voces a menudo durante una conversación. Las variaciones en la entonación pueden servir también para ceder la palabra. En general, una entonación que sube es evaluada positivamente (es decir, como alegría); una entonación que decae, negativamente (como tristeza); una nota fija, como neutral. Muchas veces la entonación que se da a las palabras es más importante que el mensaje verbal que se quiere transmitir.
El tiempo de habla: Este elemento se refiere al tiempo que se mantiene hablando el individuo. El tiempo de conversación de una persona puede ser problemático por ambos extremos, es decir, tanto si apenas habla como si habla demasiado. Lo más adecuado es un intercambio recíproco de información.
Elementos del contenido verbal
El contenido asertivo: En la comunicación se transmite información sobre los sentimientos y/o deseos, positivos y negativos, de una forma eficaz sin negar o desconsiderar los de los demás y sin crear o sentir vergüenza .
Las verbalizaciones positivas: Son aquellas que suponen un halago para la otra persona o refuerzan su discurso al transmitir que uno aprueba, está de acuerdo o comprende lo que se acaba de decir.
Los contenidos de autorevelación: Son aquellos en que expresamos pensamientos y/ o sentimientos que revelan a los demás nuestra manera de ser.
Los contenidos de enfrentamiento: en ellos tanto el emisor como el receptor se informan de un desacuerdo en cuanto a la información, aunque pueden entrar otros factores como los que suponen una predisposición negativa ante la otra persona o la información que nos da.
Los contenidos de acuerdo: Contrariamente a lo anterior, suponen acuerdo con la información.
Los contenidos de rechazo: En ellos se transmite información sobre el rechazo hacia la información y/o el emisor/receptor.
Los contenidos de aprecio: Indican que se valora de forma positiva a la otra persona y/o lo que nos comunica. Algunos ejemplos serían: «Esto es muy divertido»; «Me encanta hablar contigo» o «Debes ser muy bueno jugando al tenis». Otro tipo de frases menos directas sirven también para transmitir el interés por la conversación: «Bien», «umm» o «¡Estupendo!».
Las preguntas e interpelaciones: Preguntar o interpelar a nuestro interlocutor, indica que existe interés y alto nivel de atención. Además se aumentan los niveles de información, que a su vez es más adecuada, ya que se dirige exactamente a los campos de interés del receptor.
Las expresiones de empatía: son todas aquellas que indican que “nos ponemos en lugar del otro”; es decir, intentamos entender la información en función de los sentimientos, etc.…del otro; lo cual no significa que lo aceptemos y asumamos.
Las manifestaciones de humor: Hacer una broma en determinado momento de la conversación puede ser positivo, si sirve, por ej. para rebajar tensión. Pero también puede ser interpretado por el otro como una manera de ridiculizar sus sentimientos y/o a él mismo.
La inicialización de la conversación: Difiere según conozcamos previamente al interlocutor o no. Es necesaria en cualquier caso, para que la comunicación sea efectiva, puesto que sirve para anteceder al contenido de la misma e introducirlo de forma adecuada. En cuanto a su forma puede ser espontánea, o bien utilizando frases y formas ya hechas.
Las peticiones de nueva conducta: Cuando el objetivo de la comunicación es obtener cambios en el comportamiento del interlocutor, el mensaje incluye peticiones de nueva conducta. Para que estas peticiones sean eficaces, deben ser realistas y plantearse de forma asertiva (es decir, la comunicación no debe ser ni agresiva, ni pasiva).
Los contenidos de alabanza: Persiguen que el otro sepa que le valoramos y apreciamos en el aspecto personal, profesional y/o social. No deben ser redundantes ni repetitivos y sí estar basados en hechos concretos, de otra manera se interpretarán como algo negativo y banal.
Estos son los contenidos más frecuentes en toda comunicación; aunque por lo que hemos visto hasta ahora, podemos decir que las habilidades para una buena comunicación giran en torno a CÓMO se dicen las cosas más que a QUÉ se dice. Por eso en el próximo artículo hablaremos del comportamiento ASERTIVO que es aquel que nos permite decir lo que queremos decir pero de una forma adecuada, teniendo en cuenta los elementos anteriores, para conseguir transmitir nuestro mensaje sin que los demás se sientan molestos ó apabullados sea el contenido de nuestro mensaje positivo o negativo.
El comportamiento Asertivo es el más adecuado en casi todas las interacciones comunicativas. Es con el que más difícilmente se generan conflictos, y el que mejor consigue que manejemos estos.
La asertividad
En este artículo de MSG psicólogos, vamos a hablar de la asertividad. En la interacción personal, nuestras habilidades para comunicarnos adecuadamente son fundamentales para conseguir relaciones positivas y libres de conflictos. De todas las formas como podemos reaccionar en nuestra interacción con otra/s persona/s – agresivamente, inhibiéndonos o con asertividad – es ésta última la más adecuada porque nos permite comunicar nuestro mensaje a los demás (sea este positivo o negativo) de modo que estos no se sientan mal, ni la comunicación resulte ofensiva, molesta o apabullante.
¿QUÉ ES LA ASERTIVIDAD?
La asertividad se entiende como un estilo de comunicación que se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la agresividad y la pasividad (o no-asertividad). Suele definirse como un comportamiento comunicacional maduro en el que la persona ni agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que expresa sus convicciones y defiende sus derechos.
Es aquel estilo de comunicación abierto a las opiniones ajenas, dándoles la misma importancia que a las propias. Parte del respeto hacia los demás y hacia uno mismo, aceptando que la postura de los demás no tiene por qué coincidir con la propia y evitando los conflictos sin por ello dejar de expresar lo que se quiere de forma directa, abierta y honesta.
TIPOS DE ASERTIVIDAD
Fundamentalmente existen dos tipos: oposición asertiva y aceptación asertiva.
En general, se consideran habilidades de oposición asertiva aquellas que se aplican a situaciones que requieren manejar conductas poco razonables de los demás. Una de las principales consecuencias de la oposición asertiva es la conservación de la autoestima.
De otro lado, la aceptación asertiva se relaciona con la capacidad para ofrecer y recibir reconocimiento y cumplidos. Estas habilidades se inhiben con demasiada frecuencia olvidando las ventajas que comportan. Debe tenerse en cuenta que ofrecer reconocimiento y cumplidos ante la conducta adecuada o gratificante del otro, aumenta la probabilidad de que la repita en un futuro.
Estas habilidades permiten aumentar la autoestima tanto del emisor como del receptor al mostrar aceptación y afecto hacia los demás, y en definitiva, facilitan la relación de confianza aumentando la satisfacción mutua. Ayudan a establecer relaciones positivas con los demás.
DEFINICIONES CONDUCTUALES DE LOS COMPONENTES DE LA ASERTIVIDAD
– Componentes de la oposición asertiva
Los componentes no verbales son comunes a todo tipo de respuesta (tanto de oposición como de aceptación asertiva). A continuación se expone cómo utilizarlos:
- Contacto visual. La mirada debe estar centrada en el receptor del mensaje mientras se expone el tema. Se recomienda que al menos se mantenga el 50 % del tiempo que dura la exposición. A momentos puede desviarse con el objeto de concentrarse en aquello que se quiere expresar. Una mirada excesivamente fija puede recibirse como increpante y hostil.
- Afecto. El tono debe ser firme y convincente, aunque nunca hostil. Se adaptará a la situación que se está debatiendo y al momento del mismo.
- Voz. Se utilizará un volumen audible, ni demasiado elevado ni demasiado bajo. La articulación de las palabras será clara, sin titubeos. El ritmo será tranquilo, sin acelerarse.
- Pausas. Se hará una pausa más larga cuando se desee que el interlocutor pase a tomar la palabra.
- Gestos. Pueden utilizarse gestos con la cabeza, la cara, los brazos, y las manos que enfaticen el discurso. Se cuidará de que estos gestos sean naturales, es decir, sean del estilo que suele utilizar la persona, ya que de no ser así, pueden restar fuerza al mensaje. Se evitarán gestos como señalar con el dedo índice puesto que puede percibirse como acusatorio, y en general, cualquier otro que pudiera transmitir hostilidad.
- Postura corporal. El cuerpo se mantendrá erguido pero relajado. La cabeza recta, mirando al interlocutor.
A continuación se describen los componentes verbales:
- Expresión que denote comprensión de la postura del otro, empatía: Comprender al otro no significa necesariamente estar de acuerdo. En este punto hay que hacer un esfuerzo de entendimiento de los motivos o de la visión que el interlocutor tiene del asunto, y expresarlo. Si es necesario, se pedirán aclaraciones hasta que se esté en posición de formular una frase que lo sintetice. Con ello no sólo aumentan las posibilidades de que se muestre más receptivo a lo que se le va a exponer, sino que puede tener un efecto de matización en el propio mensaje. Supongamos que un hombre recibe de su jefe una petición en forma de exigencia y en tono claramente hostil, y que no es la primera vez que esto sucede. P. Ej.: «dentro de 1 hora quiero que esté hecho el balance del mes, así que no pierda el tiempo, y trabaje...». Podemos suponer que su conducta es consecuencia de rumiaciones respecto a algún conflicto que ha tenido inmediatamente antes pero de hecho, desconocemos los motivos. En este caso podría encabezar su respuesta diciendo algo como «entiendo que probablemente haya tenido un mal día y que necesita esto con urgencia...» o «sé que posiblemente está de mal humor y necesita que le resuelva este asunto…». Si el jefe no añade nada a dicho comentario, se seguirá con el punto número 2. Si por el contrario da alguna explicación, se escuchará, y de nuevo se enunciará una expresión de entendimiento.
- Expresión del problema. A continuación se expondrá el problema de forma clara y concreta. Siguiendo con el ejemplo, podría aplicarse el enunciado siguiente «sin embargo, me molesta que me exija que esté listo con tan poco tiempo de margen e insinúe que pierdo el tiempo…»
- Desacuerdo verbal. Se aconseja utilizar una fórmula breve como «no estoy de acuerdo con ello…», o «no estoy dispuesto a hacerlo…«. Para el caso que nos ocupa sería apropiado decir «no puedo seguir aceptándolo...».
- Petición de cambio de conducta. Este punto es necesario en prácticamente todas las situaciones de oposición asertiva y en cambio, se olvida con frecuencia. Añadir este componente marca la diferencia entre una queja y una petición de cambio de conducta. Además, ofrece al receptor del mensaje una información valiosa sobre cómo se espera que se comporte en un futuro. No hay que descartar que podría ser que lo desconociese y comunicárselo le sirviera de gran ayuda para mejorar la comunicación. En el ejemplo se podría utilizar la siguiente fórmula «de ahora en adelante le agradecería que cuando necesite el balance me lo pida con 3 horas de margen, y que deje de recordarme que no pierda el tiempo ya que considero que no lo hago…».
- Propuesta de solución. Supongamos que en el caso anterior, el jefe insiste en que cree que en esta oficina se pierde mucho el tiempo. En este punto podría ser muy útil proponer alternativas dirigidas a modificar esta creencia. Una de ellas podría ser «creo que, al menos durante unos meses, podríamos establecer unas reuniones regulares para supervisar el trabajo realizado durante la jornada. Así podríamos valorar si verdaderamente existe esta pérdida de tiempo, y en qué momento se da…»
– Componentes de la aceptación asertiva:
La aceptación asertiva es la habilidad para transmitir calidez y expresar cumplidos u opiniones a los demás cuando su comportamiento positivo lo justifica.
Los componentes no verbales a la hora de llevar a cabo una respuesta de aceptación positiva, son los mismos que para la respuesta de oposición.
En cuanto a los componentes verbales, incluyen: Expresiones de aprecio y elogio (declaraciones verbales que indican aprecio o elogio de la buena conducta del interlocutor. Por Ej. siguiendo con el caso anterior, supongamos que la modificación de conducta se produce. Podríamos responder a nuestro compañero así:” Me doy cuenta de que las cosas han cambiado y no sabes como te lo agradezco…), y expresión de sentimientos personales (frases que indican los propios sentimientos positivos como consecuencia de la conducta del interlocutor: “me siento mucho más relajado y a gusto en el trabajo, ahora que no estoy tan presionado”…).
Tanto en el caso de la oposición como en el de la aceptación asertiva uno de los elementos más significativos es que en nuestro comportamiento comunicativo, incluimos la expresión de sentimientos. Esto es, hacemos partícipe a nuestro interlocutor de cómo nos sentimos ante su comportamiento. Esto ayuda a que el otro sea capaz de empatizar con nosotros y por tanto de entender mejor los efectos de su conducta, y le da pistas sobre cómo modificarla si es que es ese el objetivo. De cualquier manera el comportamiento asertivo, ayuda a que la comunicación sea mejor, más fluida y por tanto la relación con los que nos rodean lo sea también.
Como cualquier otra habilidad, la asertividad es fruto del aprendizaje; por lo que si carecemos de ella podemos emprender estrategias de entrenamiento que resultan muy efectivas y relativamente sencillas de abordar y que veremos someramente en otro artículo.
Autor: Montserrat Sanz García
Cómo desarrollar la asertividad
¿Conoces el término asertividad? En MSG psicólogos te explicamos un poco sobre este término y cómo desarrollarlo. Como hemos dicho la asertividad es una habilidad y como tal susceptible tanto de aprendizaje como de mejora. En definitiva, es una habilidad personal para facilitar el desarrollo y fomento de las relaciones interpersonales positivas, con una actitud de respeto y tolerancia hacia otras personas, aceptando las diferencias entre unos y otros y aprendiendo a comportarse de forma constructiva y solidaria, aportando cosas propias y valorando las aportaciones de los demás.
Aprender a comportarse de forma asertiva no es sólo aprender a expresar las emociones, afectos, sentimientos y opiniones propias, sino también aprender a recibir de forma adecuada las de los demás.
Es evidente que cuando no contamos con ésta habilidad comunicativa entre nuestros repertorios de conducta, por muy positivo que sea este comportamiento vemos difícil conseguir actuar de ésta manera de forma efectiva. Para adquirirla es necesario en primer lugar analizar detenidamente durante cierto tiempo (varias semanas) en qué situaciones se produce nuestro comportamiento no asertivo y qué pensamientos y emociones se encuentran vinculados a el. Como en otros comportamientos poco adaptativos los pensamientos negativos sobre nosotros mismos y nuestras capacidades y en consecuencia emociones como ansiedad, nerviosismo, etc.…están presentes, y son los que explican y mantienen que estos comportamientos se sigan dando. Por tanto si queremos cambiarlos debemos empezar por autoobservarnos , identificarlos (pensamientos y emociones negativos) y neutralizarlos en lo posible utilizando las técnicas que ya hemos visto en otros artículos.
A partir de que tengamos nuestra estrategia planificada ( a fin de cuentas es un proyecto de superación personal), se trata de exponerse a situaciones que exijan de comportamientos asertivos, preferiblemente de forma escalonada empezando con situaciones que nos creen menos problemas bien porque la implicación emocional sea menor o porque sean mas fáciles de ejecutar, y avanzando a medida que nos sintamos más seguros, hacia situaciones más complejas.
Esta exposición puede darse en situaciones controladas como
- Juego de roles: se practican y se llevan a cabo las conductas en situaciones simuladas, cambiando de rol o de papel. Generalmente el psicólogo-terapeuta sirve de modelo del comportamiento asertivo.
- Dinámicas de grupo: un grupo de varias personas practican en situaciones simuladas comportamientos asertivos con la supervisión del terapeuta.
O bien en las situaciones de la vida cotidiana, con
- Exposiciones en vivo: donde se practican y se llevan a cabo las conductas en situaciones reales.
Las principales áreas/situaciones que podemos utilizar para la práctica son:
- Iniciación de interacciones con otras personas.
- Hablar en público.
- Enfrentarse a superiores.
- Defensa de derechos.
- Expresión de molestia, desagrado y enfado.
- Expresión de sentimientos positivos.
- Rechazo de peticiones.
- Aceptación de cumplidos.
- Hacer cumplidos.
- Expresión de sentimientos negativos.
- Tomar iniciativas en las relaciones con el sexo opuesto.
El entrenamiento resulta sencillo y agradable ya que los beneficios personales se perciben muy pronto, siendo uno de los cambios comportamentales que mayores gratificaciones reporta.
Estrategias asertivas para afrontar las discusiones:
Ya hemos visto en un articulo anterior de qué manera poner en marcha un comportamiento asertivo con 5 pasos básicos. Pero ocurre en muchas ocasiones que a pesar de llevarlo a cabo de forma impecable, nuestro interlocutor no está dispuesto al diálogo y/o su comportamiento comunicativo es inadecuado…¿qué podemos hacer entonces para conseguir nuestro objetivo y seguir controlando el curso de la discusión?…ahí van algunas ideas…
- Técnica del disco rayado: Se trata de repetir el mismo argumento una y otra vez, de forma paciente y tranquila. Repetir el propio punto de vista, sin entrar en las provocaciones que pueda hacer el otro. Por ejemplo: – “Te entiendo, pero sigo sin estar de acuerdo…” – “Te entiendo, pero sigo sin estar de acuerdo…”
- Banco de niebla: Se le da la razón a la otra persona, pero evitando entrar en mayores discusiones. Se le transmite, en un tono de voz calmado y convincente, que lleva parte de razón en lo que dice. Mostrarnos de acuerdo en lo posible. Dar la razón al otro en lo que pueda haber de cierto en sus críticas, sin entrar en discusiones. Por ejemplo: – “Sí, es posible que tengas razón”… – “Pues sí, casi siempre…” – “Veo que estás muy molesto conmigo”. Una vez rebajada la tensión, podremos exponer en forma empática nuestro punto de vista.

- Aplazamiento asertivo: Se pospone la discusión para otro momento donde se controle más la situación. Se trata de aplazar la respuesta que vayamos a dar al otro hasta que nos sintamos más tranquilos y capaces de responder correctamente. Por ejemplo: – “Mira, éste es un tema problemático entre nosotros, si te parece lo tratamos con más calma y profundidad mañana, o en otro momento”.
- Relativizar la importancia de lo que se discute: Se trata de hacer ver que a veces es más importante no entrar en discusión y comprender que ésta no lleva a ningún lado. Por ejemplo, interrumpir una discusión con algún comentario del tipo: «Quizás esta discusión no tiene tanta importancia como le estamos dando».
- Técnica de ignorar: No se le sigue la discusión al otro, pero a través del lenguaje verbal y no verbal se le trasmite que no es una desconsideración el ignorar el tema de discusión.

- Técnica de diferenciar un comportamiento de un modo de ser: Se le hace ver al otro que aunque incluso uno pueda haber cometido un error, eso no implica que sea una mala persona. Por ejemplo, «Aunque te haya contestado irritado, eso no quiere decir que sea agresivo normalmente».
- Técnica de la pregunta asertiva: Se parte de la idea que la crítica del otro es bien intencionada (aunque no lo sea). Se le hace una pregunta para que nos clarifique lo que hemos hecho mal y cómo podemos hacerlo bien. Consiste en solicitar al otro más información acerca de sus argumentos, para así tener claro a qué se refiere y en qué quiere que cambiemos. Por ejemplo: – “Exactamente ¿qué es lo que te molesta de mi forma de actuar? ¿Qué tiene de malo?” – “Cómo quieres que cambie para que esto no vuelva a ocurrir».
- La asertividad negativa: Se utiliza a la hora de afrontar una crítica cuando somos conscientes de que la persona que nos critica tiene razón. Consiste en expresar nuestro acuerdo con la crítica recibida haciendo ver la propia voluntad de corregir y demostrando así que no hay que darle a nuestra acción más importancia de la debida. Pero en lugar de decir “lo siento” o “perdona”, puedes utilizar frases del tipo: – “Ha sido una tontería de mi parte”, -“No debería haber dicho eso”, -“Tienes toda la razón”. -“Tienes razón, me olvido de muchas cosas”. Con ello reducimos la agresividad de nuestros críticos y fortalecemos nuestra autoestima, aceptando nuestras cualidades negativas o defectos.
- Enfado que desarma: Cuando nuestro interlocutor está fuera de sí, le expresamos, con un tono de voz amable y comprensivo, que en ese momento no le atenderemos. Por ejemplo: “Me parece que estás muy enfadado. Será mejor hablar de esto en otro momento, cuando estemos tranquilos”.
- Acuerdo asertivo: Se reconoce el propio error, pero se deja claro que una cosa es el error cometido y otra el hecho de ser buena o mala persona. Por ejemplo: – “Tienes razón, pero sabes que normalmente no lo hago”.
Con éstas estrategias de manejo de las situaciones, manteniendo la calma y confiando en nuestra capacidad para controlar cualquier situación, seremos capaces de conseguir una comunicación más eficaz, asertiva y por tanto generadora de menos conflictos, lo que mejorará nuestras relaciones interpersonales y nuestra autoestima.
Autor: Montserrat Sanz García
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