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Cómo destruir la Psicología: historia de un despropósito

Cómo destruir la Psicología: historia de un despropósito

Se que el público general desconoce lo que está ocurriendo con los Psicólogos en éste país. De hecho creo que ni  los propios psicólogos sabemos qué está ocurriendo ni por que, pero lo cierto es que el próximo 6 de Octubre, puede ocurrir que su psicólogo, – sí, ese que le entiende tan bien y le está ayudando tanto – , quede en la ilegalidad más absoluta y tenga que dejar de ejercer su profesión, una profesión que seguramente le enamora y que ejerce con buen tino, entrega y profesionalidad.

Y Vd. se preguntará ¿por que?…¿por que de repente alguien que era capaz durante años de realizar eficientemente terapias psicológicas, de buenas a primeras pierde esa capacidad porque lo diga una nueva ley?. Y eso mismo nos preguntamos los psicólogos.

Durante muchos años luchamos porque se considerara la psicología clínica como lo que es, una profesión sanitaria, manifestacion_sevilla_16_diciembre_tercera_informacion_psicologia_salud_sanidad_masterpero la regulación que los políticos de turno han pretendido hacer, está plagada de despropósitos que lejos de mejorar la profesionalidad y/o de garantizarla, esta tratando de forma injusta a quienes llevan años de experiencia a sus espaldas dejándoles en “tierra de nadie”.

Por no ser muy exhaustivos con normas, leyes y decretos de ley, y abreviando o simplificando el tema, resulta que en 2011, con la aprobación de la Ley General de Salud Pública, se creo y reguló una nueva profesión dentro de la psicología con el objeto de resolver el problema de los psicólogos que ejerciendo la clínica se encontraban fuera del sistema nacional de salud (al cual se accede a través del PIR), –  es decir la gran mayoría – , la de psicólogo sanitario. En un principio el acceso a ésta categoría se preveía exclusivamente cursando un Master en Psicología Sanitaria que aún a día de hoy no está ni ofertado. Posteriormente se incluyó la posibilidad de que a aquellos profesionales que justificarán antes de la fecha límite su actividad sanitaria en un centro con nº de registro sanitario, se les incluyera en un registro de psicólogos sanitarios que de alguna manera permitía regularizar la situación de todos aquellos que se quedaban en el “limbo” generado por la nueva ley.Destruir la Psicología

“Pues ya está… ¡ya lo tenéis solucionado!”…podéis pensar algunos. Pero nada más lejos de la realidad. En primer lugar, aunque se permite regular la actividad, ésta cambia drásticamente, porque según la nueva ley solo los psicólogos clínicos, es decir los que hayan hecho el PIR, pueden tratar psicopatologías, algo que hemos hecho los psicólogos licenciados por la rama de clínica desde siempre y que era el objeto de nuestras intervenciones. En segundo lugar, la regulación que se supone busca una mejora de la profesionalidad, no está sujeta al profesional sino al lugar en que se ubica la consulta, ya que es a éste al que conceden o no el nº de registro sanitario, y ello en función de una serie de características físicas como que se cuente con un baño adaptado y accesibilidad física a la consulta. Para muchos de nosotros resulta casi imposible realizar obras de adaptación por falta de espacio físico, eso implica que hay que buscar otro lugar que cumpla las condiciones requeridas (prácticamente imposible encontrar algo ya adecuado) o que permita realizar las obras necesarias (también difícil). Además el traslado de la consulta supone perder el poco o mucho nombre que se haya conseguido a lo largo de los años y empezar de nuevo en otra ubicación.

Acaso se es un profesional más capaz por ejercer en un lugar con baño para minusválidos. Mis habilidades son las mismas en mi lugar habitual o en otro con 2 baños uno de ellos habilitado. Todos hemos facilitado el acceso a la terapia y cuando ha sido necesario nos hemos trasladado a domicilio si así se requería, ¿donde está entonces el problema?. Quizá el problema está en que quienes pretenden regular la actividad no tienen ni idea de ésta profesión y los Colegios Oficiales, que por otra parte deberían habernos defendido con uñas y dientes imponiendo unos criterios más racionales y ajustados a lo que es nuestra realidad, se han mostrado “tibios”…tal vez para no molestar demasiado, o por miedo o complejo o yo que se…

Sea como fuere, lo cierto es que al final todos vamos a salir perjudicados.

Al cliente se le va a privar de una atención especializada para tratar sus psicopatologías ya que solo se permitirá tal intervención a los psicólogos del PIR y por lo tanto del sistema publico de salud donde hay un psicólogo por cada 24.000 habitantes (calcule sus listas de espera y el tiempo que pueden dedicarle).

Y los profesionales que hemos estudiado, trabajado y nos hemos preparado para practicar la clínica, porque nos quitan de un plumazo el derecho a ejercerla y anulan toda nuestra trayectoria académica y profesional, y aplican con carácter retroactivo de forma injusta e injustificada una normativa que puede tener su explicación para los nuevos graduados a los que se les ha recortado en casi dos años su formación, pero no para aquellos que obtuvieron su título de Licenciado en Psicología hace, como es mi caso, 26 años con los requisitos y exigencias de hace 26 años.

Me embarqué en la aventura que suponía el estudio de una carrera joven, en ciernes, con mucho potencial, sí, pero con muchas incertidumbres, que como otros y con el empuje de la juventud pensaba superar. Durante todos estos años me he esforzado en que mi profesión fuera valorada y respetada como se merece y en ello y en proceder con profesionalidad he puesto todo mi empeño. Ha habido a lo largo de estos años muchos altibajos, pero ahora diría que la decepción y el desánimo son los sentimientos más generalizados para mí y para otros en mi misma y/o parecida situación. Así que, si a partir de ahora ven a su Psicólog@ un poco más cabizbajo de lo habitual (algo seguramente transitorio), ya sabe porque es.

Quizá si la opinión pública hubiera conocido lo que estaba ocurriendo, la solución del problema hubiera sido distinta, pero hasta para esto resultamos una profesión de 2º.

Autor: Montserrat Sanz García

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