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¿Crisis o Indefensión?

¿Crisis o Indefensión?
Autor: Montserrat Sanz García
(El presente artículo fue publicado por 1ª vez en la web Todo Son Interrogantes el 15 de Octubre de 2012)

En estos últimos tiempos en que la palabra crisis se ha instalado como la explicación de todas las catástrofes del mundo, me gustaría recolocarla, ponerla en el lugar que le corresponde y darle las responsabilidades que tiene.

Se escuchan cosas como que la educación no funciona por culpa de los escasos medios que se utilizan por “culpa de la crisis”, que la salud de los ciudadanos corre mayores riesgos porque hay menos personal y peor pagado. Incluso que el sobrepeso y la obesidad han aumentado por culpa de la crisis al comer peor y alimentos de mayor poder calórico.

Independientemente de la parte de razón que estos argumentos puedan tener, lo cierto es que la educación nunca ha estado dotada de menos medios que en los tiempos en que los maestros de escuela suplían con vocación, dedicación y entrega  todas las carencias; la salud no solo se resiente por falta de radiografos sino también por falta de interés por parte del médico en solucionar tu problema, y los parados no solo engordan por comer productos hipocalóricos, sino por abandonarse a su suerte en el sillón de casa pasando de canal en canal del tv. Y es que en tiempos de crisis económica o de bonanza, lo que realmente lleva a una sociedad y a sus ciudadanos a la degeneración, no es otra cosa que la falta de esperanza y sobre todo, lo que considero que es la consecuencia más grave de ésta situación actual y bien conocida por los psicólogos: la indefensión. Porque lo peor de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, no es que nos bajen el sueldo, nos quiten la paga extra o nos suban el IVA, lo peor es que hoy todos tenemos la sensación de que después de todo esto, ya puede pasar cualquier cosa y que da igual lo que hagamos o no hagamos porque nada de ello tendrá efecto en lo que vaya a ocurrir.

Como las ratas de laboratorio que reciben descargas, aprieten el botón o no, nos estamos quedando paralizados, bloqueados, no sabemos a donde correr; y eso es la peor consecuencia de la “cacareada” crisis. Porque ésta indefensión es el primer paso para llegar a la depresión y la depresión inhabilita, inutiliza nuestras capacidades y nos hace sentirnos en un profundo pozo del que no podemos ni sabemos salir, ni nos sentimos capaces de pedir ayuda.

En los últimos años, las visitas a los psicólogos se han disparado de forma espectacular. La gente está sufriendo. Pero ahora el problema es que las situaciones se han hecho tan críticas que muchas de las personas que habían iniciado una terapia y que necesitan ayuda de forma inequívoca, abandonan los tratamientos por no tener capacidad económica para sufragarlos. Y ya sabemos la atención psicológica, el peso que ha tenido y tiene en la sanidad del país: 0.

Para la salud mental, España siempre ha estado en crisis, siempre ha carecido de medios, y eso lo saben bien todos los usuarios de la Psicología en éste país. Muchos profesionales, estamos haciendo un esfuerzo por seguir realizando nuestra labor terapéutica a pesar de ésta situación “de crisis” y precisamente por ella; porque es tan importante en estos momentos sustentar al individuo tanto económicamente como psicológicamente. Es necesario reflotar en todos los sentidos ésta sociedad, y eso solo lo conseguiremos apoyando a cada individuo, sacándole de la depresión, de la sensación de indefensión y dotándole de esperanza, nuevas ilusiones y confianza en las propias capacidades.

 

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