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Adelgazar con el Psicólogo

Adelgazar con el Psicólogo

Después de las fiestas de Navidad, donde los excesos gastronómicos forman parte de cada celebración; casi todos iniciamos el año con el propósito, entre otros, de perder peso y de poner solución en la medida de lo posible, a los estragos que las copiosas comidas, el alcohol y los dulces han producido en nuestro organismo.

La solución es siempre la misma: ¡vamos a ponernos a dieta!. Pero… ¿qué tipo de dieta?,¿con qué resultados?.

Cuando el sobrepeso que nos lastra es pequeño (de 2 a 5 kg.) muchas veces es suficiente con volver a los hábitos alimenticios de antes de las fiestas, incluyendo además algo de ejercicio que nos ayude a desintoxicar el organismo y a perder peso. El problema sobreviene cuando lo que nos sobra es mucho más, y cuando incluso el sobrepeso se lleva arrastrando con dolor desde tiempo atrás, sacrificando gustos, antojos y esfuerzo (nadando, caminando,…) para perder 2 Kg. que luego se transforman en 5 tras las fiestas. En estos casos la sensación de frustración y de falta de control de la situación se multiplica de forma exponencial y relacionada directamente con el peso sobrante y con el tiempo que la persona lleva luchando contra el. Las dietas y el consejo nutricional son fundamentales, pero en estos casos los aspectos psicológicos lo son tanto o más que las propias dietas. Porque todos conocemos personas que consiguen perder peso durante un cierto tiempo en que siguen una dieta y sin embargo tras abandonar ésta, no solo recuperan lo perdido sino que se produce el conocido “efecto rebote” con el que ganan algún kilo más.

Es necesario conocer qué aspectos de la personalidad de cada uno le empujan a ingerir más comida de la necesaria y qué aspectos de su personalidad nos pueden ayudar a motivar al sujeto a conseguir que su relación con la comida sea necesaria y no instrumental. Esto es, que la comida sirva para cubrir la necesidad básica de la alimentación y no la utilicemos, por ej. como forma de disminuir nuestra ansiedad ante situaciones frustrantes y/o estresantes.

Se trata NO de comer menos durante un tiempo para perder 5 kg. que nos sobran, sino de aprender a comer de otra manera, SIEMPRE.

El factor psicológico que siempre influye en el peso, es la pérdida de control sobre la ingesta. El por qué de esta pérdida de control, es lo que el psicólogo debe investigar en cada caso, para, identificando el problema, actuar sobre él. No obstante, lo más frecuente es que se den problemas de:

– Ansiedad: No solo se come por hambre, sino que muchas veces se come por ansiedad. La ingesta en éste caso, suele ser rápida, sin pausas y normalmente comiendo alimentos especialmente calóricos. (¿Nos reconocemos buscando chocolate a las 23 h?). Cuando esto ocurre, estamos utilizando la comida como forma de rebajar los niveles de ansiedad que nos generan otras situaciones e incluso la propia de estar a dieta; y por lo tanto, tenemos aprendida como forma de manejar nuestra ansiedad la ingesta de alimentos que nos resulten agradables (que tampoco nos vale cualquier cosa).

– Baja autoestima: Esta ansiedad en muchas ocasiones es consecuencia de una baja autoestima, la cual además se retroalimenta de la propia incapacidad de control. Los automensajes negativos que fluyen después de “atacar” la pastilla de chocolate (“no tengo fuerza de voluntad…,”no voy a conseguir perder peso nunca…, “no soy capaz”,…), generan aún mayores niveles de ansiedad.

– Incapacidad de enfrentarnos a los problemas y a las emociones que nos generan: Cuando he tenido una discusión con mi jefe que no he sabido afrontar ni resolver adecuadamente, puede que descargue mi rabia, mi malestar conmigo mismo, dándome lo que considero un premio, algo que me va a resarcir de la situación negativa y que me puede ayudar a sentirme mejor.

– Incapacidad de plantear objetivos realistas: Es frecuente el plantearnos objetivos demasiado exigentes, muy difíciles de cumplir, cuya probabilidad de que no se consigan es muy alta. A la no consecución de los objetivos, le sigue la frustración, la sensación de pérdida de control, la baja autoestima,etc…

De lo anterior, se desprende que para abordar la perdida de peso, es necesario:

Controlar la ansiedad: para ello, aprender a canalizar de forma correcta la misma, con técnicas de relajación y ejercicio físico, nos ayudará a alejarnos de “la pastilla de chocolate”.

– Querernos, cuidarnos: Pensar en nuestro cuerpo como en un amigo que tenemos que mimar y cuidar. Esto incluye relajarnos, mimarnos y querernos, lo que supone aceptarnos tal y como somos. Valorar nuestros logros y ser benevolentes con nuestros fracasos (como lo seriamos con otros), precisamente porque conocemos nuestros limites.

– Expresar nuestras emociones aunque sean negativas: Hay que aprender a sacar lo que llevamos dentro antes de que nos haga daño. Hay que dar salida a lo que de otro modo, como si se tratara de una olla cerrada, explotaría buscando cualquier salida (posiblemente inadecuada). Hablar con otros expresando como nos sentimos o si no tenemos con quien, escribirlo, ayuda a sacar fuera lo que podría hacernos daño.

– Plantear objetivos claros, estructurados y que podamos conseguir fácilmente: Es más fácil, conseguir caminar el lunes media hora, el martes una, el miércoles hora y media…que plantearnos correr una distancia de 10 km al día. Al tratarse de objetivos pequeños, es más fácil cubrirlos y sentirnos satisfechos con nosotros mismos por su consecución.

– Aceptar nuestros límites: relacionado con lo anterior, tenemos que reconocer nuestros límites. No podemos pretender perder 15 Kg. en una semana, ni con 60 años realizar el esfuerzo físico de un joven de 20.

– Aprender a enfrentarnos a los problemas y a buscar soluciones: las técnicas de resolución de problemas, aportan al sujeto la sensación de que siempre hay algo que puede hacerse ante una situación problemática, y por tanto hay una posibilidad de controlar la situación. Cuando esto ocurre los niveles de ansiedad disminuyen, porque canalizamos el esfuerzo en buscar una solución y no en “autoflagelarnos”

A grandes rasgos, el tener en cuenta y trabajar con estos aspectos de la psicología de las personas, influye y determina de forma positiva el éxito del objetivo marcado, que pasaría de ser el perder peso, a establecer una nueva relación con la comida, más saludable y gratificante, y más perdurable en el tiempo.

Autor: Montserrat Sanz García

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